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Nació sin un antebrazo, pero nunca dejó de soñar: la historia de Lorenzo Orellano

El colombiano, que hizo realidad su sueño de ser profesional a los 16 años, fue titular con Diriangén ante Firpo en la Copa Centroamericana y disputó 57 minutos en el estadio Las Delicias

Lorenzo Orellano futbolista diriangen
El futbolista Lorenzo Orellano, del Diriangén, se enfrentó a Firpo. Foto EDH/Cortesía Facebook de Orellano.

Lorenzo Orellano volvió a demostrar que una condición física no tiene por qué convertirse en un límite para alcanzar los sueños.

El futbolista colombiano, nacido en Cartagena de Indias sin el antebrazo izquierdo, llegó este año al Diriangén de Nicaragua y el jueves fue titular ante Luis Ángel Firpo en la Copa Centroamericana de Concacaf, en un partido disputado en El Salvador.


Orellano permaneció 57 minutos en el terreno de juego antes de ser sustituido, en la derrota 4-0 del conjunto nicaragüense ante Firpo.

Más allá del resultado, su presencia en el terreno de juego representa otro capítulo de una historia que comenzó hace más de una década en Colombia.

Cumplió su sueño a los 16 años

Orellano tenía apenas 16 años cuando recibió la oportunidad de debutar profesionalmente con Uniautónoma.

El 29 de abril de 2015 ingresó en el segundo tiempo del partido contra Junior, correspondiente a la Copa Colombia, y se convirtió en uno de los casos más recordados del fútbol colombiano por haber llegado al profesionalismo pese a haber nacido sin su antebrazo izquierdo.

Su debut se produjo bajo la dirección técnica del exfutbolista Giovanni Hernández, quien decidió darle minutos ante Junior en el estadio Metropolitano de Barranquilla.

Orellano ingresó al minuto 16 del segundo tiempo y vistió el número 16. El encuentro terminó 1-1.

Aquel día no solo cumplió el sueño de convertirse en futbolista profesional. También abrió una puerta para demostrar que el fútbol podía ser parte de su vida al más alto nivel.

“Me acostumbré a jugar así”

Desde sus primeros años como profesional, Orellano ha hablado con naturalidad sobre su condición en distintos medios.

En una entrevista publicada por El Universal de Cartagena explicó que nunca consideró que la ausencia de su antebrazo fuera un impedimento para jugar.

“A mí nunca me ha faltado nada para jugar fútbol. Yo me acostumbré a jugar sin mi antebrazo”, afirmó el futbolista.

También ha contado que desde niño jugaba en las calles de Cartagena y que fue desarrollando su propio estilo de juego.

Su posición ha variado a lo largo de su carrera. Ha actuado como volante, mediapunta y extremo, aunque él mismo ha señalado que se siente especialmente cómodo como mediapunta o enganche, donde puede aprovechar su capacidad para encarar a los rivales.

De Colombia al fútbol internacional

Después de aquella primera oportunidad con Uniautónoma, Orellano continuó su carrera en distintos equipos y llegó incluso al fútbol español. En 2020, AS Colombia destacó su llegada al Alcorcón y recordó que su perseverancia lo había llevado desde las canchas de barrio hasta el fútbol profesional.

También ha desarrollado buena parte de su carrera en Costa Rica, donde pasó por clubes como Municipal Liberia y Santos de Guápiles.

Para la temporada 2026-27, Orellano se incorporó al Diriangén FC, con contrato hasta junio de 2027. Su posición registrada es la de extremo derecho, aunque también puede desempeñarse por la izquierda y como delantero.

La llegada al conjunto nicaragüense le permitió dar otro paso en su carrera: disputar una competencia internacional de clubes de Concacaf.

Un ejemplo que trasciende el resultado

El Diriangén llegó a El Salvador como parte del Grupo A de la Copa Centroamericana, donde comparte zona con Firpo, Alajuelense, Plaza Amador y Xelajú.

Para Orellano, el partido ante Firpo significó mucho más que 57 minutos sobre el césped.

Fue otra oportunidad para hacer lo que aprendió desde niño: jugar al fútbol sin pensar en aquello que le falta, sino en todo lo que puede hacer con lo que tiene.

A sus 28 años, el colombiano continúa construyendo una carrera que comenzó cuando un adolescente de 16 años recibió la oportunidad de entrar a una cancha profesional y demostrar que los límites muchas veces están donde uno decide colocarlos.

Su historia no se resume en la ausencia de un antebrazo. Se trata de un futbolista que convirtió una condición con la que nació en una parte más de su vida y que, más de una década después de aquel debut en Colombia, continúa persiguiendo sus sueños en el fútbol profesional.

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