A 12 años de la hazaña: Sobrevivió 438 días en el mar y conmovió al mundo
Tras sobrevivir 438 días a la deriva en el Pacífico, el pescador regresó a El Salvador el 11 de febrero de 2014 para un emotivo reencuentro familiar en Garita Palmera.
Un enfermero del hospital de Majuro conduce a José Salvador Alvarenga tras ser rescatado. José zarpó de la costa mexicana en diciembre de 2012 junto a un compañero para pescar tiburones. Foto EDH/ Archivo AFPEl náufrago no podía caminar solo al ser rescatado. La tragedia en el mar se dio por una avería en el motor de su lancha de 7 metros los dejó a la deriva en el Océano Pacífico. Su amigo, de nombre Ezaquiel, no sobrevivió al periplo, pero Alvarenga logró salvarse tras 438 días, gracias a la sombra de la embarcación y a hidratarse con agua de lluvia y sangre de tortuga. Foto EDH/ Archivo AFPA pesar de su debilidad, Alvarenga saluda. Luego que un 30 de enero de 2014, tras 14 meses a la deriva, José Salvador Alvarenga avistó el remoto Atolón de Ebon, en las Islas Marshall. Sabiendo que era su última oportunidad, abandonó su lancha averiada y nadó con sus últimas fuerzas hacia la playa que le salvó la vida. Foto EDH/ Archivo AFPEl padre del salvadoreño Alvarenga, José Ricardo Orellana, muestra fotografías de su hijo en su casa en Garita Palmera. Por otra parte tras zarpar de Chiapas (México) y recorrer a la deriva más de 10,000 kilómetros a través del océano Pacífico, José Salvador Alvarenga logró tocar tierra el 30 de enero de 2014 en el remoto Atolón de Ebon, en las Islas Marshall, un archipiélago ubicado a mitad de camino entre Hawái y las costas de Australia y Filipinas. Foto EDH/ Archivo AFP María Julia Alvarenga, madre del Alvarenga, habla por teléfono móvil. El náufrago retorna al país tras más de un año confinado en su bote, Alvarenga llegó arrastrándose a una cabaña en la playa habitada por Emi Libokmeto y Russel Laikidrik. Con un aspecto salvaje que recordaba a la película Náufrago y armado solo con un cuchillo de pescar, el salvadoreño provocó un gran impacto y temor inicial antes de recibir los imeros auxilios de la pareja. En la imagen se observa la madre de Alvarenga. Foto EDH/ Archivo AFPLos padres del salvadoreño José Salvador Alvarenga, José Ricardo Orellana (2-D) y María Julia Alvarenga (D), junto con otros familiares, rezan en su casa en Garita Palmera. Para Alvarenga no fue facil llegar a El Salvador debido al extremo aislamiento de Ebon, sin telefonía ni internet, el aviso de su aparición se dio por radio a Majuro, la capital de las Islas Marshall. Tras ser trasladado en barco a un hospital días después, el mundo conoció la impactante noticia de que el náufrago salvadoreño, perdido en 2012, seguía con vida. Foto EDH/ Archivo AFPEn la imagen se observa la embarcación donde el náufrago vivió la travesía. Después ser estabilizado en Majuro, José Salvador Alvarenga voló a El Salvador con escalas en Hawái y Los Ángeles, aterrizando el 11 de febrero de 2014 en medio de la expectación mundial, para luego tener un emotivo reencuentro con su familia en Garita Palmera. Foto EDH/ Archivo AFPDurante seis años, doña María Alvarenga no tuvo noticias de su hijo, José Salvador Alvarenga. Él se había marchado a México para trabajar como pescador, perdiendo todo contacto con su madre. Foto EDH/ Archivo AFPFátima Maeba Alvarenga, hija del náufrago José Salvador Alvarenga, se prepara para recibir a su padre en su casa en Garita Palmera, 118 km al oeste de San Salvador. Foto EDH/ Archivo AFPAbigail Portillo llora mientras ve la transmisión de la llegada del náufrago José Salvador Alvarenga, a la casa de su familia. Foto EDH/ Archivo AFPUn hombre mira un periódico cuya portada anuncia el regreso a casa del náufrago José Salvador Alvarenga, en el aeropuerto internacional de El Salvador, en San Luis Talpa, a 50 kms al sur de San Salvador. Foto EDH/ Archivo AFPMaría Julia Alvarenga, madre del náufrago José Salvador Alvarenga, se prepara para recibirlo en su casa en Garita Palmera, a 118 km al oeste de San Salvador, Alvarenga inició su viaje de regreso a El Salvador desde las Islas Marshall. Foto EDH/ Archivo AFPJosé Salvador llega en silla de ruedas al aeropuerto internacional de El Salvador. Foto EDH/ Archivo AFPAlvarenga es asistido en una ambulancia camino al hospital San Rafael en Santa Tecla. Foto EDH/ Archivo AFPAlvarenga habla con periodistas en una ambulancia camino al hospital. Foto EDH/ Archivo AFPCaptura de un video distribuido por el Ministerio de Salud de El Salvador que muestra al náufrago en el hospital San Rafael de Santa Tecla. Foto EDH/ Archivo AFPAlvarenga (C) saluda al salir del Hospital San Rafael junto a la ministra de Salud salvadoreña, María Isabel Rodríguez. Foto EDH/ Archivo AFP El náufrago salvadoreño José Salvador Alvarenga (C) es visto junto a familiares después de una conferencia de prensa en un hotel local. Foto EDH/ Archivo AFPEl náufrago del Pacífico almuerza junto a su familia en su casa en Garita Palmera. Foto EDH/ Archivo AFPLa historia del náufrago asombró al mundo cuando llegó hace varias semanas a un atolón del Pacífico, donde lucía robusto y apenas tostado por el sol. Sin embargo, José Alvarenga era un hombre de talla mucho más grande cuando comenzó su travesía. Foto EDH/ Archivo AFPPara ese entonces el equipo médico reportó que su estado de salud era muy bueno, sin lesiones en la piel ni problemas cardiovasculares o renales. Su único diagnóstico fue una anemia leve de la que ya está recuperado, aunque aún presenta cierta apatía física tras el largo período a la deriva. Foto EDH/ Archivo AFPEl salvadoreño José Salvador Alvarenga (C) saluda desde una embarcación en Playa Azul, en el estado de Chiapas, México. Alvarenga voló a territorio mexicano para visitar a la familia del compañero de pesca que perdió la vida durante el naufragio. Foto EDH/ Archivo AFPEl salvadoreño José Salvador Alvarenga (izq.) saluda a Roselia Díaz (der.), madre del fallecido náufrago Ezequiel Córdoba. Foto EDH/ Archivo AFPEl encuentro se llevo acabo en a su llegada a El Fortín, estado de Chiapas, México. Foto EDH/ Archivo AFPEl salvadoreño es abrazado por una mujer en Playa Azul, estado de Chiapas, Foto EDH/ Archivo AFP