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Filosofarte/Sabiduría de los ancianos simios y humanos

Los simios mayores o ancianos, aseguran, se vuelven más prudentes y sensatos en su actividad diaria. Esto es en cuanto a sus horarios habituales, costumbres, alimentación y vida en comunidad

“Más sabe el diablo por viejo, que por diablo” dice la vox populi. Aunque el diablo sea, al fin de cuentas, un “pobre diablo” imaginario a quien la civilización le atribuye sus propias culpas y pecados para limpiarse la cara. Pero bien, el axioma popular alude a que la experiencia -o escuela de la vida- nos hace más sabios y sensatos. Según los naturalistas, los simios y los humanos no sólo comparten del 97% al 99% de su mapa genético, sino también rasgos físicos, de conducta, actitud y vida social. Los simios mayores o ancianos, aseguran, se vuelven más prudentes y sensatos en su actividad diaria. Esto es en cuanto a sus horarios habituales, costumbres, alimentación y vida en comunidad. Tienen un ritmo natural respecto al tiempo, escogen sus alimentos apropiados, no se arriesgan en actividades peligrosas y se integran a su grupo, enseñando destrezas y maneras de vivir. Ello es la cultura natural que transmite una especie dada a sus descendientes. Lo mismo ocurre con el ser humano. Las tribus y culturas antiguas elegían a su “chamán” o líder tribal, ya fuera por su edad, sabiduría o experiencia. La vida sana del campesino mayor establece el “horario del gallo”: levantarse temprano y acostarse temprano; tener horas fijas de alimentarse, cuidarse de actividades riesgosas y escoger a sus amigos afines. Sapiencia de simios y humanos en la escena de la vida.


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