Tininiska Rivera, hija del líder indígena nicaragüense Brooklyn Rivera Bryan, responsabilizó este jueves a los esposos y copresidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, por el estado crítico de salud de su padre, quien permanece encarcelado desde septiembre de 2023 y ahora está con pronósticos reservados en un hospital de Managua.
«Responsabilizo directamente al régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y los colaboradores necesarios, por el deterioro y daño a la vida, salud e integridad física y psicológica de mi padre», señaló desde el exilio la hija del líder indígena miskito en una carta pública.
Las autoridades nicaragüenses revelaron el jueves el grave estado de salud del exdiputado indígena, de 73 años, quien se encuentra internado desde el pasado 7 de marzo en la unidad de terapia intensiva de un hospital de Managua por el deterioro de sus condiciones respiratorias.
Rivera, líder del partido indígena Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (Yatama, que significa ‘Hijos de la Madre Tierra’, en lengua miskita) y quien fue aliado de los gobernantes sandinistas en la Asamblea Nacional (Parlamento), fue detenido previo a las elecciones regionales de marzo de 2024 cuando aún era legislador.
En el comunicado, su hija rechazó el informe oficial por contener «información falsa sobre la condición de salud y las condiciones de detención» de su padre, quien, cuando fue arrestado, salió de su casa en condiciones óptimas de salud, caminando y valiéndose por su propia cuenta.
«Por tanto, el régimen no puede pretender ahora responsabilizar a condiciones previas por el deterioro físico de un hombre que ha permanecido bajo custodia del Estado durante casi tres años», argumentó.
El régimen de Nicaragua difundió este miércoles imágenes del líder indígena Brooklyn Rivera, preso desde 2023, en un hospital donde según el reporte está en estado delicado por múltiples enfermedades.
Para la hija, el comunicado y las fotografías divulgadas por el régimen de Nicaragua únicamente demuestran las condiciones indignas, inhumanas y degradantes en las que mantienen a su padre, «dando prueba de flagrante violaciones a sus derechos fundamentales».
Por tanto, exigió a las autoridades la liberación inmediata e incondicional de su padre, una prueba de vida independiente y verificable, y acceso inmediato de familiares, abogados y médicos independientes.
También pidió a la comunidad internacional y a los organismos de derechos humanos que, como acto humanitario urgente, trasladen de forma inmediata a su padre «a un país donde pueda recibir atención médica independiente, especializada y libre de control estatal».
«La vida de mi padre está en riesgo y el mundo no puede seguir guardando silencio, mientras la dictadura acaba con su vida», abogó.
El presidente del opositor Partido Humanista Social Cristiano (PHSC), José Dávila, tildó de «crueles» a Ortega y Murillo porque, a su juicio, «ya no tienen la mínima sensibilidad humana, y sin pudor o pena alguna publican el estado agonizante de Brooklyn Rivera», que está bajo custodia del Estado.
«La comunidad internacional debe actuar con más energía contra estos desalmados, y la oposición en el exilio debe unirse de inmediato como un solo puño para avanzar más en la lucha contra este régimen cruel e inhumano», instó desde el exilio el también exembajador de Nicaragua en Alemania.
«Víctima de desaparición fozada»
Rivera, cuya liberación reclama Estados Unidos, fue detenido por policías que «irrumpieron» en su casa en la localidad caribeña de Bilwi, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Expertos de la ONU, que llegaron a considerarlo víctima de «desaparición forzada», habían pedido al gobierno una «prueba de vida» del líder del pueblo miskito.
Este miércoles, el régimen, que no ha hecho pública una acusación en su contra, publicó en medios oficiales fotografías del detenido en una cama hospitalaria, conectado a un respirador y visiblemente delgado.
Las imágenes vienen acompañadas de un reporte que indica que Rivera está en un centro médico de Managua desde marzo por complicaciones respiratorias.
Su «condición actual» es «delicada» y se encuentra con «ventilación mecánica» y «alimentación intravenosa», agregó el informe.
Además, «presenta falla de múltiples órganos, hígado cirrótico e infección pulmonar activa causada por bacterias resistentes», detalló.
En un mensaje a medios oficiales, Murillo indicó que el «hermano Brooklyn Rivera (…) ha sido atendido (con) un programa completo» por sus «dolencias». «Pedimos a Dios que siga mejorando», dijo.
Tras la publicación, Amnistía Internacional, que considera a Rivera «preso de conciencia», exigió en X una «evaluación médica independiente».
Tininiska Rivera, hija del detenido, responsabilizó en un comunicado publicado en redes sociales al gobierno «por el deterioro y daño a la vida» de su padre.
En marzo pasado, al referirse a este caso, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos acusó a la «dictadura de Murillo-Ortega» de tener personas «encarceladas únicamente por disentir del régimen», en condiciones «inhumanas» y sin atención médica.
Ortega, de 80 años, y Murillo, de 74, mantienen un fuerte control sobre opositores tras las protestas de 2018 que dejaron unos 300 muertos, centenares de detenidos y forzaron a cientos de miles al exilio.
El gobierno calificó esas manifestaciones como un intento de golpe de Estado patrocinado por Washington.
Según informes de la oposición, Ortega, en el poder desde 2007, enfrenta problemas de salud por lo que Murillo hace una purga interna para garantizar la sucesión.