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Déjalos pasar

Me parte el alma ver a perros muertos tirados a los lados de las carreteras

Existen dos razones importantes por las que evito conducir a alta velocidad en las carreteras. La primera es para no matarme yo, y la segunda es para no matar a ningún perrito que inadvertidamente se me atraviese en la ruta. Manejar a una velocidad razonable da tiempo para esquivarlos y permitir que pasen y sigan su camino. Alguien podría reclamarme y decir que por qué no pongo también evitar atropellar a una persona. También es por eso, y creo que atropellar a una persona me ocasionaría un trauma que difícilmente podría borrar en toda la vida. Pero las personas tienen más recursos para evitar ser atropelladas, mientras que las capacidades cognitivas de los perros (perspectiva, cálculo de distancia y velocidad) son más limitadas. Y como padecen de un apetito que nunca desaparece, siempre andan buscando algo de comer y se arriesgan.

Me parte el alma ver a perros muertos tirados a los lados de las carreteras. Esas imágenes me perturban mucho y se mantienen varios días en mi mente. Me hago mil preguntas, la principal es si se pudo haber evitado. Sé que existen algunos individuos que atropellan perros con toda intención, y hasta se regocijan de ello, tomándolo como una diversión. He conocido algunos casos de estos, mezcla de rasgos sociopáticos y de sencillo y simple mal corazón. No les deseo ningún mal, salvo tal vez que los fulmine un rayo. Pero creo que la mayor parte de estos hechos son involuntarios, accidentes secundarios a exceso de velocidad. Cuando se conduce a alta velocidad, cualquier cosa puede pasar: una rama que cae en la carretera, un bache, un derrame de aceite que no se vio, o un animal que se cruza de repente. Entonces la manera más segura de evitar un percance es llevar una velocidad prudente y pensar que los imprevistos son más comunes de lo que se cree. Esto es especialmente importante cuando se conduce de noche o bajo la lluvia. Pero algunos creen que son pilotos de Fórmula 1, que son los dueños de la carretera y que su tiempo es demasiado valioso para perderlo. Para sentir la adrenalina de la velocidad hay videos de realidad virtual y juegos mecánicos; los vehículos de transporte no deberían ser para eso.

En países avanzados tecnológicamente, a la hora de diseñar carreteras, se toma en cuenta el posible cruce de animales y se las construye con ciertas medidas de seguridad. Esto salva vidas humanas y vidas animales. Dichas medidas varían de acuerdo a las diferentes circunstancias. En algunos casos el riesgo es más para los alces y ciervos que para los perros y gatos. En Australia es con los canguros y así. El punto es que desde la planificación se puede hacer mucho. Cuando se tala un bosque para construcción, se debe tener en cuenta toda la vida silvestre que será afectada y la planificación debe incluir el traslado de animales a reservas.

Cuando era adolescente, durante una Semana Santa, iba en un vehículo por la noche desde una casa de playa hasta un pueblo cercano. Un perro se atravesó y el conductor no pudo esquivarlo. Cincuenta años después no sólo recuerdo que lo atropellamos, sino que aún persiste en mí el sonido y la sensación del golpe, una especie de presión súbita desde el abdomen hasta el pecho. Por mi parte haré todo lo que esté en mi mano para que eso no vuelva a pasar.

Médico Psiquiatra

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