Además de ser el partido de fútbol americano más notable del año, el Super Bowl es también un escenario donde se proyecta la identidad de Estados Unidos ante millones de espectadores de todo el país y de todo el mundo. Por eso fue tan importante que el cantante puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido por su nombre artístico de Bad Bunny, utilizara ese espacio el pasado 8 de febrero para transmitir un mensaje poderoso en defensa de la comunidad hispana.
En un momento en que la inmigración latina sufre la discriminación de un gobierno con una visión muy estrecha y muy racista de la identidad nacional, destacar la magnitud de la presencia hispana en Estados Unidos es un acto de justicia y de memoria histórica.
Más de un siglo antes de que los peregrinos ingleses del buque Mayflower llegaran a Plymouth en 1620, ya se hablaba español en lo que es hoy Estados Unidos. En efecto: en 1513, Juan Ponce de León desembarcó en la Florida. Y la ciudad de San Agustín, fundada por Pedro Menéndez de Avilés en el noreste de la Florida en 1565, es el asentamiento europeo continuamente habitado más antiguo del país. El español, por lo tanto, no es un idioma de “reciente importación” en Estados Unidos: fue la primera lengua europea que se escuchó en lo que es actualmente territorio estadounidense. La primera, si excluimos el nórdico antiguo que hablaban los vikingos, quienes tuvieron una presencia efímera en Norteamérica 500 años antes de la llegada de los españoles.
Sin embargo, el relato común sobre el origen de Estados Unidos suele comenzar con los peregrinos del Mayflower. Lo cierto es que la historia estadounidense es más compleja, más mestiza y más antigua de lo que muchas veces se enseña en las aulas.
Cuando Bad Bunny defendió a la comunidad hispana en el medio tiempo del Super Bowl, en realidad no hablaba solamente de la inmigración actual. El cantante boricua estaba reivindicando un fenómeno histórico de antigua raigambre. Desde California hasta Texas, desde Nuevo México hasta Florida, los nombres de ciudades, ríos y estados son testimonio vivo de la herencia española: San Agustín, Cayo Hueso, Santa Fe, Los Ángeles, San Francisco, San Diego, El Paso, California, Colorado, Nevada, el río Grande o Bravo. El idioma español es una parte intrínseca y fundamental de la cultura norteamericana.
La comunidad hispana actual tiene un peso decisivo en la economía, la política y la cultura. Millones de hispanos –tanto nacidos en Estados Unidos, como inmigrantes llegados hace años o arribados recientemente– sostienen con su trabajo industrias y actividades esenciales; establecen y mantienen negocios; deciden el resultado de elecciones o marcados cambios políticos; crean vibrantes obras en todos los géneros artísticos, admiradas en todo el orbe.
Bad Bunny exhibió en el escenario del Super Bowl la realidad plural de Estados Unidos como un crisol étnico y cultural. Porque la identidad estadounidense nunca ha sido estática. Es el resultado de una convivencia y una mezcla de pueblos, idiomas y culturas. La hispanidad, lejos de ser ajena a esa identidad, es uno de sus componentes más antiguos. Reconocerlo, como hizo Bad Bunny en el Super Bowl, es un gesto de justicia histórica. Y Estados Unidos es más grande y más justo cuando incluye a todos los que forman parte de su historia y de su presente. Como dijo el mensaje de Bad Bunny en el balón que lanzó al terreno: Juntos somos América. [FIRMAS PRESS]
Andrés Hernández Alende es un escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son El ocaso y La espada macedonia, publicadas por Mundiediciones. También ha publicado el ensayo Biden y el legado de Trump con Mundiediciones y el ensayo Una plaga del siglo XXI, sobre la pandemia del COVID-19.