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Casi 400 casos sospechosos de dengue en primeras dos semanas de 2026

Los niños de cinco a nueve años sumaron 116 casos. Especialistas exhortan a tomar las medidas necesarias para evitar potenciales niveles altos de la enfermedad.

Dengue- Hospital- Enfermo
Niño hospitalizado por dengue. Foto EDH/ Archivo

En las primeras dos semanas de enero de 2026 se contabilizaban 397 casos sospechosos de dengue. Con esa cantidad, dicha enfermedad estaba entre la zona de seguridad y la zona de alarma del indicador del Corredor Epidemiológico del Ministerio de Salud (MINSAL).

Según el calendario epidemiológico de la entidad, la primera semana partió del 28 de diciembre de 2025 hasta el 3 de enero de 2026 y la segunda semana, del 4 al 10 de enero.

Hasta la fecha, en el Boletín Epidemiológico del MINSAL aún no se han publicado los registros de las semanas epidemiológicas tres y cuatro de enero ni tampoco los de la primera semana de febrero.

A partir de la información oficial, para la primera semana, cuando se reportaron 214 casos sospechosos, el registro se ubicó cercano al índice de alarma respecto a los niveles esperados de los últimos años. Para la segunda semana, cuando hubo 183 casos sospechosos, las cifras bajaron de nivel de alarma y llegaron cerca de la zona de seguridad en las estadísticas, es decir, que llegó a una condiciones prácticamente normales.

“Llama la atención que si estamos sólo ante casos sospechosos ya debería de existir una alerta para una mayor búsqueda de casos”, analiza el epidemiólogo Ricardo Lara.

“Estos son datos que si los vemos con una objetividad epidemiológica, que son fuera de temporada, los debemos de ver como signos de alarma para tomar medidas preventivas”, sugiere el especialista.

Hasta las dos primeras semanas de enero de este año, el MINSAL había reportado sólo un caso confirmado de dengue, dos egresos hospitalarios por dengue y ninguna persona fallecida por este padecimiento.

“Yo he visto en mi práctica privada, más de un caso. Solo yo. Entonces, no es tan creíble esa estadística, con situaciones así se explica ese subregistro que hay, por diferentes razones.

En la práctica, no a todos los pacientes con sospecha de dengue les tomaron pruebas para dengue, solo seleccionan a aquellos pacientes con dengue grave y a ellos les hacen la prueba”, señala el también epidemiólogo, Iván Solano Leiva.

“Recordemos que este tipo de estadísticas es una comparación con los últimos cinco años, no con el año inmediato anterior, porque el dengue es una enfermedad endémica (enfermedades que son constantes, causadas por virus, bacterias, hongos o parásitos, que varían en gravedad y que se localizan en una región o población en particular), menciona Solano Leiva.

De acuerdo a estadísticas del Boletín Epidemiológico de MINSAL, entre los principales rangos de edades de pacientes con sospechas de padecer la enfermedad estuvieron los niños de cinco a nueve años, que sumaron 116 casos. Luego, pacientes de 10 a 19 años, 106 casos sospechosos; y menores de edad, de cero a cuatro años, 55 posibles casos con dengue.

“El dengue suele esconderse en los procesos gripales, en los procesos diarréicos y en los procesos febriles. Ya tenemos señales de que el grupo de edad preferencial va a andar rondando de un año de edad a nueve años de edad, con esa información se pueden considerar las medidas a tomar y evitar que llegue a niveles epidémicos”, indica el epidemiólogo Lara.

Once distritos con alto índice larvario

En el mapa salvadoreño, el índice larvario durante el periodo en cuestión reflejaba que 11 distritos del país se ubicaron en niveles superiores al promedio nacional; ocho, menor al promedio; y el resto, igual al promedio nacional.

Según este índice, 4 de cada 100 viviendas es lo aceptable en las que puedan existir criaderos de zancudos de Aedes Aegypti, es decir, un porcentaje de 4 % como promedio nacional.

“Entre más alto es el índice larvario de una zona, más probabilidad hay de que se desarrollen casos de dengue ahí”, afirma el doctor Solano Leiva. Para el profesional, otro factor que propicia el crecimiento de los índices larvarios es el incremento urbano sin un adecuado control por parte de los gobiernos, sin considerar a profundidad los impactos ambientales y a la salud que se pueden generar.

El zancudo transmisor del dengue es el Aedes Aegypti. La hembra coloca sus larvas en aguas estancadas. Foto EDH / Archivo.

“Las cifras son una alerta oportuna que nos muestra el comportamiento de la enfermedad para poder tomar las medidas preventivas adecuadas, para que cuando lleguemos a los meses endémicos de dengue, estemos lo suficientemente preparados con todas las acciones preventivas los próximos meses, lo que resta de febrero, marzo, abril, al llegar al invierno”, agrega el doctor Lara.

Finalmente, el portal de informe epidemiológico del MINSAL registra cero casos de chikungunya y de zika en las dos primeras semanas de enero de este año.

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