El presidente de Francia, Emmanuelle Macron, ha hecho recientemente una propuesta de ley mediante la que se prohibiría el uso de las redes sociales a los franceses menores de quince años. Y Pedro Sánchez, quien preside el gobierno en España, anunció el pasado martes, una acción similar para proteger a los menores españoles de lo que llamó el “salvaje oeste digital”.
En el fondo, esas propuestas son una arista más a tomar en cuenta para entender mejor el tema de los juicios que Meta, TikTok y Youtube están enfrentandoactualmente en los Estados Unidos, acusados de causar trastornos psicológicos en los adolescentes. Laprincipal acusación tienen que ver con el diseño deliberado de estas plataformas, y que estaría abocado a fomentar la adicción o la imposibilidad de dejar de usarlas una vez se ha “picado” el anzuelo de su uso indiscriminado.
Los gigantes tecnológicos han sido emplazados, acusados no sólo de ser vehículos de daños colaterales en menores que utilizan sus productos, sino en causar “víctimas directas de las decisiones de diseño de producto (…) que empujaron a los demandantes a círculos viciosos autodestructivos”.
Según un artículo publicado por Associated Press, el caso de la demanda que ha llegado hasta las instancias legales de la ciudad de Los Ángeles en los últimos días de enero (presentada por un adolescente identificado como KGM), “es el primero de muchos este año [2025], como una demanda de distritos escolares de California contra las plataformas por los daños a los menores, y más de 40 demandas estatales presentadas contra Meta. TikTok afronta litigios similares en más de una docena de estados”.
Ese litigio ha sido comparado con los juicios que las grandes tabacaleras enfrentaron en los años noventa del siglo pasado y que, a largo plazo, fueron una de las principales causas no solo de la disminución del tabaquismo, sino también de la actualconciencia en tantas personas, de los daños que este hábito causa en quienes fuman.
Según los demandantes, herramientas estándar en las redes sociales tales como el desplazamiento infinito, los algoritmos de recomendación y las notificaciones incesantes, habrían sido diseñadas para maximizar el tiempo de uso de las redes y con ello elaumento de ingresos por publicidad; eso sin entrar a fondo en los datos recogidos por las herramientas de “big data” por la mera utilización de las redes por cada usuario, y la comercialización o utilización de los mismos en beneficio no solo económico, sino también ideológico o mercadológico llevado a cabo por terceras personas.
Pues bien… si Francia y España se plantean la prohibición, Australia ya lo ha hecho: a partir del pasado diez de diciembre, muchos niños en ese país empezaron a tener problemas para acceder a sus cuentas en determinadas redes sociales.
Una acción legal que ha sido calificada por el “eSafety Commissioner (un funcionario del gobierno australiano) como “el paso más grande dado hasta ahora en el movimiento internacional para proteger a los niños de los daños causados, a escala industrial, por las compañías de redes sociales, tal como comenta Jonathan Haidt, autor de “La generación ansiosa”, y quizás la voz más reconocida entre quienes luchan contra los potenciales efectos perjudiciales de estas plataformas”.
El tema va mucho más allá de los contenidos tóxicos o perjudiciales al alcance de la mano de quienes acceden a las plataformas de redes sociales. De hecho, una de las principales preocupaciones tiene que ver más con la cantidad de tiempo que los usuarios pasan conectados, y el modo como esta realidad perjudica seriamente su capacidad de atención y sus habilidades relacionales en la vida real.
Si bien el consenso acerca de todo lo positivo que pueden aportar las redes es cada vez más generalizado, también crece el acuerdo entre los expertos acerca de que el uso por menores de edad entraña más riesgos que beneficios.
Ingeniero/@carlosmayorare