Cuatro países centroamericanos ya incluyeron tubérculos y otros alimentos, mientras que El Salvador continúa con únicamente 22 productos
Cuatro países centroamericanos ya incluyeron tubérculos y otros alimentos, mientras que El Salvador continúa con únicamente 22 productos

El Salvador acumula 42 años sin actualizar su canasta básica alimentaria, según el docente y jefe del departamento de Fitotecnia de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de El Salvador (UES), Óscar Rodríguez, lo cual, a su juicio, es preocupante.
La canasta básica es un instrumento esencial para medir el acceso de la población a los alimentos y evaluar la seguridad alimentaria y nutricional del país. Además, esta también sirve como un parámetro de la realidad económica nacional y de las necesidades de la población.
Rodríguez se refiere al hecho que el país no ha incorporado una serie de alimentos que, a su juicio, ayudarían a reducir la brecha entre importaciones y exportaciones, así como a que la población tuviera más opciones para asegurar la alimentación.
Esta realidad contrasta con la de otros países de Centroamérica como Panamá, Honduras, Costa Rica y Guatemala, que en los últimos años han revisado y actualizado este indicador conforme a los cambios en los hábitos de consumo y las condiciones productivas de la región.

La canasta básica alimentaria está directamente relacionada con la alimentación diaria de las familias salvadoreñas y con la nutrición energética y proteica del ser humano.
Sin embargo, desde el Alma Mater advierten que en el país se mantiene una lista limitada de alimentos, que no incorpora productos agrícolas de alto valor nutricional, especialmente raíces y tubérculos, los cuales históricamente han sido fundamentales en la dieta humana.
Ante este escenario, la UES, a través de la Facultad de Ciencias Agronómicas, impulsa un proyecto de investigación y proyección social orientado al fomento de cultivos como el camote, la yuca, la malanga, el tiquisque, el ñame, el jengibre, la cúrcuma y la papa del aire. Estos productos aportan vitaminas, carbohidratos, almidón, minerales y fibra, y son considerados estratégicos para fortalecer la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (SSAN), además de representar una alternativa productiva frente al cambio climático.
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Desde tiempos antiguos el ser humano domesticó (proceso clave que transformó especies silvestres en cultivos agrícolas ) plantas silvestres comestibles como la papa, la yuca y el camote, por su valor nutricional y su capacidad de adaptación. No obstante, en El Salvador estos alimentos no forman parte de la canasta básica alimentaria, a pesar de que otros países de la región ya han avanzado en su actualización, según los apuntes desde la UES.

El proyecto es desarrollado por investigadores de los departamentos de Fitotecnia y Agroindustria, junto a estudiantes de la Facultad de Ciencias Agronómicas, y se ejecuta en la Estación Experimental y de Prácticas de la UES, ubicada en el municipio de San Luis Talpa, departamento de La Paz.
En este espacio se aplican procesos científicos que incluyen el establecimiento de parcelas, la cosecha, la selección por peso, tamaño y calidad, así como análisis de inocuidad alimentaria y evaluación de las características de los productos.

Antes de brindar el conocimiento de estas tecnologías a los agricultores, los cultivos son sometidos a pruebas de calidad, con el objetivo de garantizar productos aptos para el consumo humano. Algunos productores ya han comenzado a implementar estas prácticas en sus parcelas, obteniendo resultados positivos en productividad y rendimiento.
Rodríguez, explicó que actualmente se investigan varias variedades de yuca, camote, malanga y otros tubérculos nativos, los cuales no están incluidos en la canasta básica. Cultivar estos alimentos contribuye a mejorar la soberanía y seguridad alimentaria y nutricional del país, en un contexto donde la agricultura enfrenta retos cada vez más grandes.
El proyecto también busca impulsar sistemas agroalimentarios sostenibles, reducir el uso de agrotóxicos y promover una agricultura más rentable y amigable con el medioambiente. Además, disponen de un banco vivo de germoplasma que permitirá garantizar material vegetativo para agricultores y emprendedores del sector agrícola.

La iniciativa se articula con sistemas agroecológicos como la Milpa Intercalada con Árboles Frutales (MIAF), que promueve la diversificación de cultivos y fortalece la economía familiar rural. Agricultores de San Luis Talpa ya han visitado las parcelas demostrativas de la UES y han comenzado a aplicar esta tecnología en sus tierras.
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De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la inseguridad alimentaria sigue afectando principalmente a las zonas rurales, mientras que el aumento sostenido de los precios de los alimentos desde 2023 ha impactado el acceso a una dieta adecuada.
En el ámbito nacional, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) señaló que en 2024 alrededor de 942 mil personas enfrentaron inseguridad alimentaria en El Salvador. Especialistas coinciden en que la actualización de la canasta básica alimentaria, junto con el fortalecimiento de la producción agrícola local, es una acción urgente para garantizar el derecho a la alimentación de la población.

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