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Angela Orellana, salvadoreña con una vida marcada por trabajo, fe y compromiso solidario 

Años después de migrar, fundó ACUSALMI, asociación que se ha consolidado como uno de los principales referentes culturales salvadoreños en Italia, con un fuerte compromiso social y que brinda apoyo a la comunidad migrante

Angela Orellana- Solidaridad
Años después de migrar, fundó ACUSALMI, asociación que se ha consolidado como uno de los principales referentes culturales salvadoreños en Italia, con un fuerte compromiso social y que brinda apoyo a la comunidad migrante. Foto/ Cortesía

Desde Sonsonate, El Salvador, hasta Italia, la historia de Angela Orellana es la de una mujer forjada en el esfuerzo, la fe y la solidaridad. Nacida el 6 de noviembre de 1971 en una colonia popular de su ciudad natal, creció en el seno de una familia comerciante donde el trabajo diario y la ayuda al prójimo eran valores fundamentales. Sus padres, recuerda, brindaban apoyo incluso a desconocidos, ofreciendo techo y oportunidades laborales a quienes lo necesitaban.

Ese ejemplo marcó profundamente su carácter. Desde los 9 años, Angela se levantaba a las 4:30 de la mañana para vender pan francés antes de ir a la escuela, combinando el estudio con el trabajo y las responsabilidades del hogar. Años después, antiguas compañeras le recordaron gestos solidarios de su infancia, como compartir alimentos durante el recreo, señales tempranas de una vocación de servicio que nunca la abandonó.

La vida no estuvo exenta de dificultades. A los 13 años, tras la separación de sus padres, comenzó a trabajar para apoyar a su madre. Estudió hasta noveno grado, completando el tercer ciclo en una escuela nocturna. Aunque no continuó estudios superiores, jamás permitió que ello definiera sus límites. Trabajó en zapaterías y durante años se dedicó al comercio en su colonia y en fiestas patronales, logrando sacar adelante a su familia con esfuerzo y dignidad.

En 2007, emigró a Italia, una decisión dolorosa por la distancia con sus hijos, pero cargada de esperanza. Con el tiempo logró reunificar a su familia y, fiel a su espíritu emprendedor, retomó el comercio apenas recibió su primer salario. «Siempre he tenido algo que ofrecer», afirma.

Un cambio a lo social

Su compromiso social se hizo especialmente visible durante la pandemia de 2020, cuando organizó redes de ayuda que permitieron asistir a más de 400 familias con alimentos y recursos básicos. A partir de esa experiencia, junto a su esposo y una amiga, decidió formalizar esa labor solidaria y así nació ACUSALMI, una asociación cultural sin fines de lucro.

Al explicar qué es ACUSALMI, Angela destaca que la asociación se ha consolidado como uno de los principales referentes culturales salvadoreños en Italia, logrando posicionarse y participar activamente a lo largo del año en diversos eventos culturales, al mismo nivel que otras organizaciones reconocidas del sector.

La asociación trabaja para preservar y difundir las costumbres y la cultura salvadoreña, promoviendo al mismo tiempo el respeto, la gratitud y la integración en Italia, país que ha acogido a la comunidad migrante con solidaridad, generosidad y valores humanos y cristianos que distinguen su identidad.

Entre las iniciativas más emblemáticas impulsadas por ACUSALMI destacan el Festival de la Pupusa, el Concurso de Alfombras, el Festival de Juegos Tradicionales, el Festival Gastronómico, la Apertura del Mes Cívico y el tradicional Desfile de Independencia, actividades que han fortalecido el sentido de identidad y pertenencia de la comunidad salvadoreña en el exterior.

Angela Orellana- Solidaridad
Años después de migrar, fundó ACUSALMI, asociación que se ha consolidado como uno de los principales referentes culturales salvadoreños en Italia, con un fuerte compromiso social y que brinda apoyo a la comunidad migrante. Foto/ Cortesía

En 2023, la asociación dio un paso más al organizar por primera vez el Desfile Navideño, una celebración caracterizada por la música, el color y la alegría, posible gracias a la participación de talentosas bandas musicales y al compromiso colectivo de la comunidad.

Más allá del ámbito cultural, ACUSALMI mantiene un fuerte compromiso social, brindando apoyo tanto a la comunidad migrante en Italia como, cuando es posible, a personas en situación de vulnerabilidad en El Salvador, especialmente en casos de salud o emergencia.

Madre de cuatro hijos y abuela de seis nietos, Angela se define como una mujer agradecida por lo vivido. Italia le ha ofrecido oportunidades y una nueva vida, pero El Salvador sigue presente en su corazón. A otros migrantes les deja un mensaje claro: «Valoren sus raíces, trabajen con honestidad y nunca pierdan la fe».

Su mayor sueño es contar con un espacio propio para la asociación, donde sea posible reunirse, ayudar y mantener viva la cultura salvadoreña. A los jóvenes les aconseja no rendirse ante las dificultades y apostar siempre por el estudio, el emprendimiento y el trabajo honesto.

«Gracias a quienes me han acompañado en este camino, a quienes creen en ACUSALMI y, sobre todo, gracias a Dios por permitirme servir», concluye.

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