El hombre que agentes federales de inmigración mataron este sábado a tiros en la ciudad estadounidense de Mineápolis es un varón blanco de 37 años que aparentemente disponía de permiso de armas y que no había tenido incidentes reseñables con las fuerzas de seguridad, según informó el jefe de policía de la ciudad, Brian O’Hara.
Posteriormente, fue identificado como Alex Jeffrey Pretti, un enfermero de 37 años que trabajaba en la unidad de cuidados intensivos (UCI) de un hospital de veteranos de esta ciudad del estado de Minesota, según han contado familiares y conocidos a medios locales.
Pretti, nacido en el estado de Illinois, estudió enfermería en la Universidad de Minnesota y logró su título para practicar enfermería en 2021.
La familia de Pretti ha confirmado a medios que el hombre había participado en protestas que tuvieron lugar en Mineápolis después de que agentes de inmigración mataran a otra mujer en esta ciudad hace menos de tres semanas en el marco de las redadas masivas contra migrantes ordenadas por el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump.
La Organización de Enfermeros Titulados de Minesota confirmó a su vez la muerte de Pretti publicando un comunicado en el que lamentó la tragedia y afirmó que la comunidad de enfermeros en el estado está de luto por el suceso.
Imágenes publicadas en internet muestran a más de media docena de agentes de inmigración forcejeando con el hombre antes de dispararle a bocajarro.
«Hemos identificado a esta persona: un hombre blanco de 37 años, residente de la ciudad. La única interacción que conocemos que haya tenido con las fuerzas del orden ha sido por multas de tráfico y creemos que era un propietario legal de armas con permiso para portarlas», explicó en rueda de prensa O’Hara después de que el Departamento de Seguridad Nacional, responsable de inmigración, aseguró que la víctima iba armada.
La muerte del hombre -el segundo incidente de este tipo relacionado con las grandes redadas contra migrantes en Mineápolis en menos de tres semanas- ha quedado registrada en un vídeo compartido en Facebook en el que se ve a media docena o más de agentes enmascarados rodeando a un hombre que forcejea con ellos y parece resistirse en el suelo.
En un momento dado uno de los oficiales parece golpearlo con la culata de una pistola justo antes de que otro agente abra fuego contra el individuo, que ya queda completamente inmóvil en el suelo mientras el personal de inmigración se aparta.
«No sabemos qué ocurrió antes de la grabación que está disponible en internet en este momento. Hemos solicitado inmediatamente a la Oficina de Investigación Criminal de Minnesota que interviniera para llevar a cabo una investigación», explicó en rueda de prensa O’Hara.
El jefe de policía aseguró que estos oficiales ya se encuentran en el lugar del suceso y que cree que también han llegado ahí agentes del FBI.
«Creo que el vídeo habla por sí solo», dijo O’Hara, que pidió a la población de Minéapolis que abandone la zona donde se produjo el tiroteo, después de que la ciudad haya declarado el derecho de manifestación y las autoridades hayan pedido que no se recurra a la violencia o el caos.
El Departamento de Seguridad Nacional afirmó hoy en un comunicado que la víctima llevaba un arma corta y varios cargadores.
Según el texto, durante una operación «contra un inmigrante ilegal que era buscado por asalto», una persona se aproximó a los agentes federales de la Patrulla Fronteriza con un arma semiautomática de 9 milímetros, que mostraron en una foto.
El suceso se produce algo más de dos semanas después de que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mataran a tiros a una mujer de 37 años, Renee Good, en su coche en el transcurso de sus redadas contra migrantes, que han sido protestadas masivamente por los habitantes de Mineápolis.
Las redadas a gran escala en Mineápolis -que ha visto la llegada de un número de agentes federales cinco veces superior a toda la fuerza policial de la ciudad- fueron ordenadas por el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a principios de enero, cuando el documental de un ‘youtuber’ conservador puso de nuevo en el foco los casos de fondos federales malversados por guarderías gestionadas por miembros de la comunidad somalí.