Pasados unos días de la sorpresiva captura del dictador Nicolás Maduro nos es posible reflexionar un poco al respecto de este hecho trascendental, no por la espectacular operación de fuerzas especiales en sí, sino por las implicaciones que tendrá para el mundo a corto y mediano plazo. Es sin duda uno de los hechos históricos más importantes de esta primera mitad de siglo, y hoy quiero contarles por qué. Bienvenidos.
Consecuencias para Venezuela
Este apartado es el más difuso de todos. Contrario a lo que cabría esperarse de Estados Unidos buscando poner un gobierno afín que le rinda pleitesía, lo cierto es que la administración Trump ha llevado el más inmoral pragmatismo al siguiente nivel pactando con el chavismo en primera instancia, y luego con toda seguridad preparar el camino para una transición por medio de elecciones.
El gigante del Norte está evitando a toda costa un nuevo Irak. No es necesario entrar a sangre y fuego a jugar al gato y al ratón en una guerra de guerrillas de la que no podrán salir en años como les pasó en Afganistán, eso no va en consonancia de sus objetivos económicos de obtener petróleo fácil y rápido, y si para eso se debe pactar con el chavismo para asegurar un control pacífico de los recursos, no hay ningún problema aparentemente.
Para Venezuela esto es complicado, pues abre la posibilidad de que en esa búsqueda de tomar un control pasivo del país Estados Unidos recurra a la amnistía. Negociar impunidad por control, y que luego los venezolanos se las arreglen por sí mismos. Es un peligro real.
Como sea, es también una oportunidad inédita para un país, que es importante en la región por definición, para deshacerse de uno de los gobiernos más nefastos y criminales que este continente ha conocido. Aunque el trago sea agridulce y deje muchas dudas, nada le quitará la alegría al sufrido pueblo venezolano de ver finalmente tras las rejas a un hombre de tan poca monta.
Es aún temprano para dar un juicio correcto al respecto de lo que pasará en el país, debemos dejar que se desarrollen los acontecimientos.
Consecuencias para la región
Un aviso a navegantes, advertencia de obediencia. En su Estrategia de Seguridad Nacional publicada hace unas semanas Estados Unidos enfatizaba su vuelta a la región latinoamericana como algo prioritario. Nos guste reconocerlo o no, somos la zona de influencia más próxima a la mayor potencia global, y eso tiene consecuencias.
Este golpe a Venezuela ha puesto al desnudo la vulnerabilidad de nuestra región. A salvedad de países como Mexico y Brasil que poseen el poder suficiente para por lo menos disuadir o negociar en mejores términos, el resto de los países latinoamericanos estamos llamados a la pleitesía, a temor de sufrir una intervención pasiva en las elecciones, como ya se demostró en Honduras recientemente. Irónicamente la mayor democracia del mundo es un peligro para la democracia latinoamericana.
Consecuencias globales
Sin lugar a duda las más importantes de todas. Empecemos por recordar que Estados Unidos en solitario es el mayor productor mundial de petróleo gracias al desarrollo del fracking. En 2023 según la Administración de Información Energética estadounidense, el país norteamericano extrae el doble de petróleo de su competidor más cercano (Arabia Sauita) con un 22% de la producción global. Ahora que el petróleo venezolano ha caído en manos de la administración de Trump, será cuestión de un par de años hasta que ese efecto multiplicador se vea reflejado en todavía más poder de Estados Unidos en un mercado tan estratégico como el energético.
Por otro lado, esta acción decisiva en Venezuela pone el tono con el que el gobierno republicano se encauza en la deriva imperial que las potencias mundiales están tomando, mercando que tal como pasara primero con Rusia en Ucrania, si se tiene una excusa lo suficientemente buena es válido intervenir militarmente en países para controlarlos o anexionarlos, algo de lo que todo el mundo ha tomado nota, en especial China.
Esta nueva coyuntura está alimentando el conflicto dialéctico detrás de lo que se prevé sea el acontecimiento geopolítico más relevante de la primera mitad del siglo XXI, la invasión de Taiwán. Ahora habrá pocos recursos morales para tachar de injustificable la segura intervención china en la pequeña isla del pacífico, la palabrería se ha agotado de antemano, y eso nos acerca a que los conflictos pasen a resolverse más rápidamente por la fuerza militar.
Para Estados Unidos, la captura de Maduro es una victoria estratégica sin paliativo, a costa de una derrota política que destruye su reputación y confianza. Es solo otro acontecimiento más en la larga lista de sucesos históricos que vivimos en tan turbulentos tiempos. El mundo sigue cambiando a una velocidad de vértigo, y lo mejor que podemos hacer es prestar atención y estar informados pues no somos ajenos a ello.
Analista de temas internacionales