La pandemia dejó siete millones de muertos, aunque pueden ser más por los subregistros y el ocultamiento de estadísticas en dictaduras.
La pandemia dejó siete millones de muertos, aunque pueden ser más por los subregistros y el ocultamiento de estadísticas en dictaduras.
El mundo aún recuerda con horror cómo fue paralizado desde enero de 2020 por la propagación del covid. El régimen chino de Xi Jinping, que acusó de «buscar pleitos» y «propagar noticias falsas» al médico que alertó un año antes sobre el patógeno, ahora dice que el covid «se originó en Estados Unidos».
Según se informó en su momento, Li Wenliang, oftalmólogo en un hospital de Wuhan, alertó en diciembre de 2019 a un grupo privado de colegas sobre una neumonía extraña, similar al SARS. Su intención era prevenir y proteger, no crear alarma pública, pero las autoridades locales actuaron rápidamente… pero contra el médico, no contra el virus.
El galeno fue citado por la policía, lo acusaron de «difundir rumores» y «alterar el orden social» y lo obligaron a firmar un documento reconociendo su «error» y prometiendo guardar silencio, mientras el virus se propagaba rápidamente.
La pandemia dejó siete millones de muertos en todo el mundo, aunque se cree que pueden ser más por los subregistros y el ocultamiento de estadísticas en estados totalitarios.
Las dictaduras tergiversan la realidad a su conveniencia, niegan sus crímenes y las torturas y los asesinatos de los «disidentes», mientras se muestran como santos, «progresistas» dicen, que combaten a «fuerzas malignas».
No extraña que Xi haya declarado una alianza indisoluble con el enloquecido dictador norcoreano Kim Jong-un, que tiene pasando hambre a su pueblo para desarrollar (y seguramente en provecho de China) artefactos nucleares.
Kim aplica la pena de muerte a quien se atreva a hablar de Norcorea como tal, pues el enloquecido sostiene que Corea del Sur es una fabricación ilegítima de los estadounidenses.
Es claro que nadie en la época moderna puede superar los horrores perpetrados por los nazis, situarse por encima de todo escrúpulo, llegando a exterminar a niños pequeños y hasta bebés en las cámaras de gas, lo que terminó en el desmembramiento de Alemania.
Pero los actuales despotismos ya no dudan en mentir, en reprimir, en matar descaradamente, con tal de lograr sus propósitos.
Ahora exigen la liberación de Maduro
Los chinos han exigido la «inmediata liberación» de Maduro y su mujer, pese al horror que el chavismo ha causado en Venezuela, a lo que se agrega que Maduro tenga cuentas a su favor en el exterior que sobrepasan los diez mil millones de dólares, dinero que en parte y, según se rumorea, sirvió para financiar campañas políticas en España y Dios sabe en qué otros lugares del planeta.
Muchas voces se han alzado pidiendo la liberación de Maduro (designado por Chávez como su sucesor) pues tal cosa contraviene «el Derecho Internacional», lo que en parte fue dispuesto por una comisión de las Naciones unidas.
Pero únicamente interpretaciones amorales, disparatadas, pueden sostener que derrocar déspotas, saqueadores y torturadores como fue Maduro durante muchos años y sucede en China, viola «principios universales de justicia» y debe «proteger» esa repugnante clase de criminales, pues inclusive al criminal de guerra Vladimir Putin ordenó encausar en Rusia a los miembros de la Corte Internacional de Justicia después que la Corte declarara lo que es: Putin y su régimen son culpables de toda clase de crímenes, pues inclusive y como hacia Gadafi asesinaba a disidentes que se habían refugiado en el exterior..
En China colocan cámaras de video en los hogares para vigilar a la gente, aplicando el principio Orweliano de «El Gran Hermano te vigila» (Big Brother is Watching you) te vigila y al menor desliz te fulmina…
Con Maduro en la cárcel en Venezuela han liberado a buena parte de los presos políticos tanto nacionales como extranjeros, pero falta hacer aún mucho más…
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