Light
Dark

La Cususa Corinteña, una bebida artesanal con historia y tradición que sigue traspasando fronteras

Teresa Jiménez es una emprendedora salvadoreña que ha logrado destacar en el mercado con su producto, ganando reconocimientos.

Teresa Jiménez-Cususa Corinteña
Teresa Jiménes, sigue el legado de su madre produciendo al público su Cususa Corinteña. FOTO EDH/CORTESÍA.

Con ingredientes naturales a base de Miel y Canela es como la tradicional Cususa Corinteña ha mantenido su sabor a lo largo de los años; Teresa de Jesús Martínez de Benavides, conocida como Teresa Jiménez, una mujer emprendedora, es quien ha posicionado su producto con su marca, destacando sus orígenes y logrando exportarlo hasta otros países.

La Cususa Corinteña fue descubierta en el año de 1946 por Gregoria Jiménez, madre de Teresa. Ella relata que toda su vida su madre se dedicó a asistir partos en Corinto, en el departamento de Morazán, de donde ambas son originarias. En esa época en que la salud y medicamentos eran muy escasos en los pueblos, las personas, a través de las plantas, trataban sus dolencias u otras afectaciones.

Fue entonces que doña Gregoria descubrió la fórmula de la Cususa Corinteña, elaborada con extractos naturales y como principales ingredientes se usan la miel de abeja y la canela. Cuenta Teresa que tras cada parto asistido, su madre entregaba Cususa a las mujeres para aliviar los cólicos y malestares post parto.

Teresa Jiménez-Cususa Corinteña
La Cususa Corinteña está diseñada en dos presentaciones, de 750 ml y media botella de 375 ml. FOTO EDH/CORTESÍA.

Doña Teresa describe que su madre, cuando aún era muy joven, le pidió al creador que le diera un don divino para poder ayudar a su comunidad, y fue así como descubrió el talento para ayudar a las mujeres a dar a luz y a encontrar las propiedades de las plantas y sus beneficios para la salud.

En los pueblos existen varias bebidas que se siguen elaborando de forma artesanal con otros ingredientes y procesos, como el Chaparro, que es a base de maíz, y la Chicha, ambas con un nivel de fermentación y un porcentaje de alcohol. Con los años pasó a ser la bebida favorita de los hombres campesinos, eran quienes la consumían para un fin de semana o al finalizar su día de trabajo, y la bebida se fue popularizando.

De vuelta al origen

Teresa cuenta que en el año 2003 retomó el legado para continuar elaborando la Cususa Corinteña como una petición especial de su madre. Empezó a emprender con el producto, con elementos que le dieron un sabor especial al gusto del paladar, y cambiando el enfoque para ser utilizada para departir y lo especial de esta bebida, señala su propietaria, es por un filtrado que se le hace, algo que no produce resaca.

Teresa Jiménez-Cususa Corinteña
Cususa Corinteña participando en el programa «Un pueblo un producto», con el acompañamiento de Jica (Agencia de Cooperación Internacional del Japón), EN 2024. FOTO EDH/CORTESÍA.

Ahora la comercializa como «bebida recreativa». Para ello tuvo que contar con los registros sanitarios del Ministerio de Salud (los mostró a El Diario de Hoy) y realizar el proceso de legalización del producto y de la marca. Aclaró que con la evolución de la medicina moderna y regulaciones, no se permite la distribución como uso medicinal, y se mantiene como una bebida tradicional para disfrute entre familia o amigos.

Al ser una bebida de un pueblo de origen lenca, describe que en la viñeta están plasmados los reyes lencas como un distintivo e identidad cultural. «Nosotros somos cultura, somos nostalgia y somos historia», detalla Teresa.

Algunos lugareños, adultos mayores, recuerdan con nostalgia el sabor de la bebida; la aprobación de ellos y de las nuevas generaciones les permite, como familia, superar los obstáculos y seguir produciendo tradición.

«Hay algunos ancianos que llegan y me dicen, ‘nosotros veníamos aquí donde su mamá y nos vendía esto'», agrega Teresa.

El lugar de elaboración y de distribución sigue siendo la casa donde su madre hacía la receta hace muchos años. Poco a poco logró incursionar hasta posicionarse como: «Productos Naturales La Gloria de Dios», pero para ello, señala, tuvo que tener un propósito, y es el seguir ayudando a otros.

Teresa Jiménez-Cususa Corinteña
Teresa recibe reconocimiento del Instituto Nacional de Corinto, por compartir temática de emprendimiento en 2021. FOTO EDH/CORTESÍA.

«Un porcentaje de nuestra ganancia va destinado a personas de escasos recursos, a becas para estudiantes de extrema pobreza, madres solteras, ancianos en abandono, tenemos esa política de responsabilidad social», relató la emprendedora.

El periodo de pandemia le ayudó a impulsarse, debido a que no se podía comercializar en tiendas por el cierre de negocios, por lo que comenzó a hacer envíos nacionales, a lo que llamó «resiliencia en tiempo de crisis», logrando ganar un premio que le ayudó a expandirse.

«Con Resiliencia en tiempo de crisis, mi empresa se ganó el premio de la mujer Mype y como premio era que me iban a ayudar con las exportaciones, me orientaron con los permisos, poniendo todo en las benditas manos de Dios, que él siempre nos ayuda», comentó doña Teresa.

A nivel nacional, ha logrado colocar sus productos en varios comercios de artesanías locales, y en gasolineras, restaurantes y supermercados; pero también se ha expandido a nivel internacional en países centroamericanos como Guatemala, Honduras, Nicaragua entre otros.

También lea: “De no saber nada a cultivar mis frutos”: así funciona un huerto urbano comunitario en San Marcos

«Gracias a Dios hemos incursionado en muchos mercados internacionales y la tenemos ya en Estados Unidos, Canadá, España, China, y pues vamos por más», explicó doña Teresa. En este proceso, cuenta que ha recibido el apoyo de instituciones y organizaciones.

Patrocinado por Taboola