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¿Cuáles son las expectativas de los salvadoreños para 2026?

Cada salvadoreño tiene diferentes aspiraciones para el año que inicia. Muchos coinciden en el tema económico, mejores oportunidades laborales y obtener una vivienda propia.

Foto EDH / Moisés Rivera.

Crecer económicamente y lograr obtener un mejor trabajo son las principales expectativas que los salvadoreños se trazan en el horizonte para este 2026, de acuerdo con un sondeo realizado por El Diario de Hoy.

Para muchos, la llegada de un nuevo año es el momento para respirar un nuevo aire que traiga un reinicio para ellos, un tipo de cuaderno en blanco, esperando que el futuro, aún siendo incierto, venga lleno de nuevas oportunidades y un estado mejor que el vivido en el año que queda atrás.

“Espero salir adelante, superarme económicamente, ser una mejor persona para mi familia y para el país”, menciona Víctor Alvarado, un joven turista, mientras da un paseo por el Centro Histórico de San Salvador.

En ello coincide Juan de la Cruz, de 36 años, residente de Soyapango: “Mi aspiración es que haya mejores oportunidades de empleo y mejores salarios. Crecer profesionalmente y lograr un ascenso en mi trabajo”.

Foto EDH / Moisés Rivera.

Para los miembros de la familia Rivas, también de Soyapango, los planes de “ahorrar más, reorganizar mejor las finanzas de mi familia y lograr un mejor trabajo con un mejor salario” son algunas de sus expectativas con la llegada de 2026.

Según la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples (EHPM) 2024, alrededor de 815,005 personas trabajan en el sector informal, de un total superior a 1.8 millones de salvadoreños en edad productiva. Esto equivale a más del 45.7 % del total de ocupados en el país.

2026 es aún incierto, pero para muchos salvadoreños puede pintar de nuevos matices, teniendo como prioridad la salud y el bienestar. 

Infografía EDH

“Tener salud y perder peso”, dice Larry Parada, un salvadoreño que tiene varios años de residir en Estados Unidos. “Regresar al gimnasio y tratar de ser feliz”, se proyecta Patricia Hernández, de 35 años. 

“Rodearme de personas que me aporten bienestar”, “que haya salud en mi familia, prosperidad y que siempre haya unidad”, expresan con ánimo Tatiana y Antonio, dos jóvenes esposos que residen en Usulután.

“Yo desearía hacer más cosas que me gustan sin desgastarme en otras que no valen la pena”, expresa Evelyn Lemus, una joven capitalina. “Mi expectativa para 2026 es ser mi prioridad”, manifiesta Iris Romero, otra joven residente en el área metropolitana.

Para otros salvadoreños, lograr el sueño de obtener una vivienda propia es una de sus principales expectativas para el año que recién comienza, esto pese a los altos costos para acceder a una vivienda en el país. “Tener mi casa propia para mis hijos es lo que más deseo”, anhela Beatriz Ramos, una madre de 42 años. “Terminar de construir mi casa y seguir trabajando. Que sea un año mejor”, expresa Misael Santos, un trabajador de 23 años, habitante de Soyapango.

Foto EDH / Moisés Rivera.

El encarecimiento de la vivienda o del alquiler golpea el bolsillo de los salvadoreños. Para 9 de cada 10 personas todavía es difícil acceder a una vivienda en el país, según una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop), de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) presentada en 2025.

Mientras para unos es la vivienda, para otros es la educación el centro de sus propósitos. “Pasar el año escolar con puros 10 y 9”, se propone Alexander Parada, un joven estudiante del oriente del país. 

“Que mis hijos puedan pasar el año escolar con buenas calificaciones”, “que mis hijos se gradúen y que puedan crecer espiritualmente”, “iniciar una carrera en Administración de Empresas, establecer un negocio propio y ser una mejor persona”, son los deseos de madres y padres de familia al pensar en lo que 2026 les pueda deparar.

Este nuevo año abre una puerta para cada salvadoreño. Una población que refleja en su rostro las expectativas de mejores días por venir.

“Esperamos que sea para mejor, que Dios nos acompañe, que nos dé salud y más esperanzas para seguir adelante”, finaliza Joaquín Lara, un salvadoreño de 60 años.

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