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¿Qué sucede con las toneladas de basura electrónica que producen los salvadoreños?

Cada salvadoreño produce anualmente catorce libras de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). Del total de dichos residuos que se generan en el país, apenas el 1.22% son recolectados, de acuerdo a organismos internacionales

Los celulares son parte de los Aparatos Eléctricos y Electrónicos que con mayor frecuencia son cambiados por la población. Foto EDH/Archivo
Los celulares son parte de los Aparatos Eléctricos y Electrónicos que con mayor frecuencia son cambiados por la población. Foto EDH/Archivo

Más de cien celulares, y partes de estos, han sido acumulados en el último año en un cibercafé de Ahuachapán porque sus propietarios optaron por dejarlos en el negocio, como chatarra, porque ya no tenían reparación.

El propietario del cibercafé, Nery Monrroy, reconoció que es un dato que sorprende porque la actividad principal del mismo es la reparación de computadoras, tabletas e impresoras.

Pero la acumulación de celulares, desde aparatos catalogados como inteligentes como de las versiones antiguas, demuestra la obsolescencia tecnológica y el aumento del consumo.

El emprendedor indicó que probablemente si su actividad principal fuera la reparación de celulares, tuviera más aparatos en desuso.

Sólo de enero a octubre de este año, El Salvador importó $345.1 millones en concepto de teléfonos, incluyendo los celulares, siendo el quinto producto más importado, de acuerdo a datos del Banco Central de Reserva (BCR).

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Desechar este tipo de dispositivos, cámaras de video, hornos microondas, cigarrillos electrónicos, computadoras, tabletas, entre otros, podría parecer una acción insignificante; pero es perjudicial para el medio ambiente y la salud de las personas si no reciben el tratamiento adecuado, ya que algunos de sus componentes contienen elementos que dañan el suelo, agua y biodiversidad.

Este tipo de productos que las personas desechan se conocen como Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) o e-waste.

El Salvador generó 41,000 toneladas de dichos residuos, lo que equivale a que se pueden llenar, con dichos aparatos, 1.64 veces el Estadio Jorge “Mágico” González.

En contraste a los e-waste que se generaron, únicamente 500 toneladas fueron recogidas y recicladas oficialmente documentadas.

Los datos de las toneladas generadas y recogidas son consignados por el Observatorio Internacional sobre Residuos Electrónicos 2024 del Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que presenta las cifras más actualizadas de RAEE.

En resumen, cada salvadoreño genera, al año, catorce libras de este tipo de residuos.

El Proyecto de Residuos Electrónicos en América Latina (PREAL), impulsado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y ejecutado por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), indicó que los equipos electrónicos contienen materiales valiosos. Estos pueden ser oro, cobre y hierro.

Pero dichos equipos también contienen sustancias peligrosas como plomo, mercurio y otros metales pesados, así como productos químicos tóxicos. 

“Si estos dispositivos se desechan incorrectamente y terminan en vertederos o incineradoras, pueden liberar estas sustancias al medio ambiente, contaminando el agua, el suelo y el aire, y causando daños a la salud humana y la biodiversidad”, señaló PREAL.

La coordinadora del programa de Cambio Climático, Paola Romero, del Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador (FIAES), señaló que cuando un RAEE se dispone en la basura común se produce una contaminación del suelo por algunos químicos con contienen y “por ende contaminan el agua a través de las escorrentías”.

Reconoció que este tipo de residuos va en aumento principalmente por el consumismo.

“Nuestro llamado, en primer lugar, es tener conciencia en un consumo responsable, darle utilidad a nuestros productos hasta que terminen su vida útil. En segundo lugar, antes de disponerlos en la basura común poder investigar sobre puntos donde puedan recolectar estos residuos de aparatos eléctricos y electrónicos”, recomendó Romero.

Monrroy, el propietario del cibercafé, señaló que ocasionalmente llegan personas en busca de extender la vida útil de teléfonos; pero al no tener reparación optan por dejarlos en el cibercafé.

Las personas lanzan su RAEE junto a la basura común y “eso llega a la tierra, lo absorbe con la lluvia o va a los ríos y empieza a contaminar. Nosotros por ser un país consumista esto va a ir en aumento”, señaló Monrroy

Agregó que a diario llevan a su negocio un estimado de cuatro impresoras y dos computadoras para ser reparadas; algunas de ellas tienen solución y otras no. 

En seis meses ha tenido que almacenar al menos cien de estos aparatos.

“Es preocupante porque podemos ver diferentes botaderos de basura, por ejemplo en las bocanas o en la orillas de los ríos. No solamente se ve basura común, como plástico, aluminio, vidrio; sino que muchas veces se ve celulares, algún residuo de aparato eléctrico y electrónico que está contaminando el agua, el suelo”

Paola Romero
FIAES

Generación

Dar un adecuado tratamiento a los RAEE es importante porque la cantidad de estos pasó de  34 millones de toneladas, en el 2010, a nivel mundial, a 62 millones de toneladas en los siguientes doce años.

Se prevé que para 2030 se generen 82 millones de toneladas de residuos debido a la rápida obsolescencia tecnológica y el aumento del consumo.

El Observatorio Internacional sobre Residuos Electrónicos señaló que los e-waste que se generaron en el 2022 contenían 31 millones de toneladas de metal, 17 millones toneladas de plástico y 14 millones toneladas de otros materiales (minerales, vidrio y compuestos variados, entre otros.  

Pero, además, se calcula que el valor económico de los metales contenidos en los residuos electrónicos generados en el mundo en 2022 fue de $91,000 millones. 

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Realizar un adecuado reciclaje y tratamiento de dichos materiales suponen una economía circular para propiciar cadenas de valor más seguras y sostenibles.

Importación de celulares

Los  Aparatos Eléctricos y Electrónicos (AEE) comprenden aparatos como frigoríficos, cocinas, lavadoras y secadores de pelo, auriculares inalámbricos, tabletas y teléfonos móviles.

Sobre este último punto, el informe sobre Indicadores de Telecomunicaciones del III Trimestre 2025 de la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET) señaló que en El Salvador había 10,781,143 líneas telefónicas móviles (LTM) en operación.

Mientras que el informe correspondiente al II Trimestre de 2025 indicó que habían 11,078,473 LTM en operación; es decir que hubo una reducción de 297,330 cuyos propietarios, probablemente, desecharon los teléfonos celulares donde las utilizaban.

Dichos aparatos son los que con mayor facilidad desechan las personas debido al avance de la tecnología.

Sólo en octubre fueron importados, en concepto de teléfonos, $44.2 millones, que es una cifra superior a los $36,4 millones correspondientes a agosto. 

En El Salvador nueve de cada diez hogares tiene celulares. En otros 745,398 hay computadoras; 500,147 cuentan con tabletas; en 432,127 microondas y en 608,630 tienen lavadoras, entre otros productos eléctricos y electrónicos, de acuerdo a los datos del VII Censo de Población y VI Censo de Vivienda 2024, realizado por el Banco Central de Reserva (BCR).

En el país hay 1,920,668 total de hogares.

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