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Pequeños negocios cierran cercados por más impuestos

No se perdona hasta el último centavito y dueños de talleres, pupuserías, cafeterías, tienen que subir precios o cerrar

La dueña de un comedor en el centro de la ciudad dijo a nuestros periodistas que iba a cerrar pues la exigencia de emitir una factura electrónica y con ello tener que pagar IVA la obligaba a subir sus precios, afectando en tal manera a sus clientes.

La clientela del comedor incluía empleados públicos y privados de las cercanías del centro de San Salvador que ahora tienen que buscar alternativas sin estar seguros de encontrar una con buenos precios, limpieza y agradable ambiente como la que ofrecía la señora que se vio forzada a cerrar.

Este año ha habido miles de despidos en el aparato estatal sin que se paguen indemnizaciones y se han cerrado entidades clave, todo para obtener más dinero, amén de los préstamos que semana a semana aprueba la Asamblea oficialista y ahora rascando para sacar hasta el último centavito a los pequeños comerciantes, lo que hace que más y más personas se pregunten dónde va a parar ese dinero, a lo que se agrega el intento de activar la minería del oro pese a que en tal forma se envenenarían las aguas de muchos de nuestros ríos y en particular las de la zona de Cabañas, Morazán y aledañas.

La oposición al «proyecto» ha sido tan fuerte que por lo menos esa «fiebre por el oro» ha quedado en suspenso o descartado del todo, pues movimientos cívicos, la Iglesia y ambientalistas del exterior han señalado las graves consecuencias que tendría.

No se trata de fomentar la evasión, pero sí de considerar que estos pequeños comerciantes son «pobres sirviendo a pobres», ofreciéndoles precios bajos por alimentos o servicios, ofertas, incentivos, etc. y que si, además de sus costos, ya pagan impuestos municipales y de otro tipo, cargarlos con IVA los hunde, según nos han explicado.

Los paises, por lo general, buscan aumentar sus ingresos para cubrir servicios y sostener burocracias, pero la experiencia histórica es que cuando menos impuestos se sufran (un menor saqueo a los bolsillos de la gente), habrá mayor bienestar.

En tal sentido, lo que acaba de ocurrir en Noruega es aleccionador: el gobierno dispuso elevar los impuestos a «los ricos», pero éstos, empresarios e inversores, simplemente se fueron de Noruega para asentarse en naciones donde no se pagan y así dejaron burlados a los que iban tras el dinero ajeno.

Hace unos años una empresaria sueca recibió una factura de impuestos mayor de lo que habían sido sus ingresos ese año, lo que obligó al gobierno a efectuar ajustes, poner los pies sobre la tierra.

A lo anterior se suma otro hecho: no pasan dos semanas sin que «diputados a la Asamblea» aprueben un nuevo préstamo, agregando a la deuda soberana de la nación, es decir, el pago no saldrá de los bolsillos de ellos, sino de todos los contribuyentes… Los últimos préstamos y refuerzos aprobados se dice que van para «la educación», pero otros diputados han señalado que es para la Casona o va para «gasto corriente» del que nadie da cuentas.

Mientras menos impuestos haya, más próspero será un pueblo…

El gobernador de Florida, De Santis, ha dispuesto hacer del Estado un «paraíso fiscal» reduciendo impuestos y en tal forma atraer los capitales que van a salir corriendo de Nueva York después que un musulmán populista ofreció transportes «gratis», el decomiso de edificios en provecho de sus inquilinos y «etcétera etcétera etcétera», lo que está frenando la gobernadora del Estado en vista del desastre que se vendría encima del colectivo.

La «factura electrónica», el pago del IVA, ir tras el último centavito… pequeños negocios, talleres, pupuserias, pueden ser los siguientes, pese a que muchas familias en nuestro suelo y sus pequeños negocios han sido víctimas de las ocurrencias y «el ir tras el dinero ajeno» de estos últimos años…

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