Autoridades sanitarias locales comentaron a la oficina edilicia la posibilidad de un caso de malaria en la zona. En el lugar se realizan las campañas de fumigación.
Autoridades sanitarias locales comentaron a la oficina edilicia la posibilidad de un caso de malaria en la zona. En el lugar se realizan las campañas de fumigación.

Moisés Rivera / Xiomara Alfaro
Comunidades del distrito de Tonacatepeque, en San Salvador Este, departamento de San Salvador, están tomando las medidas preventivas ante sospechas de posibles casos de malaria o paludismo en dicha localidad, tal como las aplican regularmente para la prevención del dengue.
De acuerdo a trabajadores de salud locales, no hay registros de pacientes con malaria en este distrito, aunque sí tienen conocimiento de casos de malaria en personas que viajaron a un país de África y luego regresaron a El Salvador presuntamente infectados con la enfermedad; pero que estos ya están hospitalizados para su tratamiento.
Por su parte, personal de Dirección de la Unidad de Salud de Tonacatepeque únicamente declaró que sobre las sospechas de casos de malaria “no estamos autorizados para dar esa ni ninguna información”.
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Ante este escenario, Jorge Panameño, especialista en Epidemiología y Medicina Interna, destacó que desde 2021 El Salvador fue declarado libre malaria por la Organización Mundial de la Salud (OMS), eso significó casi 70 años de esfuerzos para ser controlada; no obstante, la enfermedad no ha sido erradicada, por lo que existe un riesgo de reintroducción de este padecimiento.

«La malaria, también conocida como paludismo, es una enfermedad potencialmente grave, transmitida por el mosquito Anopheles, del género Plasmodium, de los cuales existen cuatro especies principales: Plasmodium vivax, Plasmodium ovale, Plasmodium malariae y Plasmodium falciparum, este último considerado el más agresivo y letal”, explica el especialista.
La oficina municipal del distrito de Tonacatepeque compartió que la Unidad de Salud local mencionó que habría un caso de malaria, pero no reveló la zona. En días recientes se realizaron trabajos de fumigación en las comunidades, aunque estas, dijo la oficina distrital, se tratan de campañas de rutina.
Aunque no hay datos oficiales que confirmen casos recientes, el Instituto Nacional de la Salud (INS) reportó en 2024 al menos un caso importado y cuatro en 2017. En El Salvador “aún se reportan casos importados de malaria”, se lee en una publicación de su revista Alerta de 2024 en la que reportó la más reciente actualización.
Panameño recalca que la desinformación es uno de los mayores peligros: “Ya lo vivimos en la pandemia. Lo primero es explicar qué está pasando y qué medidas se están tomando”.
El diagnóstico de la malaria requiere de análisis de sangre especializados como la “gota gorda”. Panameño destaca además que “El Salvador, antes de controlar la enfermedad, se encontraba en una zona donde los parásitos solían ser sensibles a la «cloroquina», lo que permitía tratamientos eficaces; pero en la actualidad la situación puede variar cuando los casos provienen del extranjero o de áreas con parásitos resistentes”.

A nivel mundial, explica, la resistencia a medicamentos como la quinina, la cloroquina y derivados de la artemisina representa un desafío creciente.
«Es importante destacar que la malaria continúa siendo endémica en diversas regiones del mundo y esto pone en riesgo a nuestro país», agregó.
En un recorrido realizado por este periódico en el caso urbano, cantones y comunidades de Tonacatepeque tales como La Fuente, Veracruz y Zacamil, comerciantes y vecinos dijeron que desconocen de casos confirmados en su zona, aunque sí tienen una ligera información de uno sospechoso en el distrito. Mientras tanto mantienen hábitos de prevención, como eliminar posibles criaderos de zancudos, uso de insecticidas o raquetas eléctricas y colocación de mosquiteros en dormitorios.
La transmisión de la Malaria ocurre exclusivamente a través de la picadura del mosquito Anopheles, un vector distinto al Aedes aegypti, que transmite dengue, zika y chikungunya. No existe transmisión de persona a persona.
A diferencia del mosquito Aedes aegypti, el Anopheles puede reproducirse en aguas estancadas de distinto tipo, no solo agua limpia, lo que amplía los posibles focos de proliferación en zonas rurales, esteros, lagunas, quebradas y depósitos improvisados.
Entre los síntomas comunes de la malaria o paludismo están fiebre intensa cada dos a cuatro días, escalofríos severos, sudoración profusa, debilidad y malestar general. También anemia (debido a que el parásito destruye glóbulos rojos).
Cuando se trata de Plasmodium falciparum la situación es mucho más grave, pues esta variante puede provocar inflamación severa y fallos en órganos como hígado, riñones, cerebro y corazón. Su mortalidad es alta, especialmente en niños y mujeres embarazadas.
Existen dos vacunas recientes a nivel internacional, pero que no están disponibles en El Salvador, en el sistema público ni de manera comercial.
Ante la falta de datos oficiales y de vacunas en el país, la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva.
Entre las medidas sugeridas están la investigación urgente para determinar la presencia de mosquitos Anopheles; fumigación focalizada, eliminación de cualquier tipo de agua estancada. Además, el uso de mosquiteros, aislamiento y tratamiento adecuado de personas enfermas.
Se buscó una voz oficial sobre la sospecha de malaria del Ministerio de Salud por medio del área de Prensa de la Presidencia de la República, pero al cierre de esta nota no hubo respuesta.
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