2040: el poder del ahora

Por Manuel Hinds

14 agosto, 2018

En su libro “El Poder de Ahora”, Eckhart Tolle dice, “Dese cuenta de que el momento presente es todo lo que usted tiene. Haga el AHORA el foco primario de su vida… Nada ha pasado en el pasado; sucedió en el AHORA. Nada sucederá jamás en el futuro; sucederá en el AHORA”.

Podría parecer paradójico, pero estas palabras resumen el objetivo de la serie de artículos sobre el futuro que El Diario de Hoy comienza a publicar el día de hoy, enfocándose en la forma que El Salvador tendrá en 2040. La clave de la paradoja es que lo más fundamental de ese futuro será definido ahora, hoy, en nuestro presente, de tal forma que, actuando ahora, podemos finalmente dar un salto de calidad para salir del subdesarrollo y proyectarnos a un futuro de bienestar y creatividad. Pero ese salto debemos darlo en nuestras actuaciones concretas de ahora, para que en un poco más de 20 año -el espacio de una generación- podamos tener una sociedad cualitativamente diferente a la que tenemos en nuestro hoy.

Así, las condiciones de hoy definirán la cantidad de bebés que entrarán en una trayectoria que los llevará a estar en 2040 comenzando a estudiar una carrera universitaria que los llevará al éxito profesional y a integrarse a la economía del conocimiento, pero igualmente definirán la cantidad de bebés que no tendrán esa oportunidad y se verán limitados a tener pocos estudios o, trágicamente, casi nada de ellos. Los niños que no reciban atención en su salud y en su educación ahora entraran a su vida adulta en una trayectoria que los limitará enormemente en su progreso y los condenará a una vida de pobreza o mediocridad, a una vida sin superación. El sentido de la perspectiva introducida en esta serie de artículos es que, si nosotros no cambiamos hoy, hoy mismo, las condiciones de nuestro país, la vida adulta de los bebés de hoy comenzará tan pobremente como está comenzando ahora la de los bebés que nacieron en el cambio de siglo —con todas sus deficiencias en educación, salud, y seguridad.

Las acciones que tomemos ahora para cambiar las condiciones en las que crecerán estos bebés que apenas están naciendo crearán el futuro no sólo de cada uno de ellos, sino de la sociedad entera porque, cada vez más, la productividad de una sociedad está basada en la creatividad y el conocimiento de sus habitantes. La economía es cada vez más una red de conocimientos y funciona dentro de la lógica de las redes, en las que un vacío en ellas, como en una red de pescadores, debilita no sólo ese pedazo sino la red entera. En la vieja economía la ausencia de grupos, aun grupos grandes, en el quehacer de la sociedad no debilitaba a la sociedad entera. Ahora sí. Una red que no incluye a todos es una red débil que no puede lograr sus propósitos.

De esta forma, las empresas establecidas en un país en el que muchos de sus habitantes no tienen conocimientos o no pueden tomar ventaja de ellos para propósitos productivos se quedarán atrás en la pobreza, mientras que los que puedan contar con una población bien educada y sana, viviendo en un ambiente de seguridad ciudadana y política, podrán acceder al crecimiento y el desarrollo. Las sociedades que no inviertan en su gente hoy serán no solo pobres, sino también violentas y enfermas.

El poder de hoy es que podemos escoger qué sociedad queremos para los bebés que estamos chineando ahora, y para sus hijos y nietos. El Salvador, al igual que toda la América Latina, nunca ha logrado romper el cielo falso que impide su crecimiento y su desarrollo, que es su falta de capital humano. Usted no puede dar a la gente la riqueza de un Silicon Valley sin el conocimiento y la capacidad de organizarlo que le dan a éste las universidades cerca de San Francisco. Esto no quiere decir que podemos convertir a El Salvador en un Silicon Valley en una generación, pero sí que podemos lograr avances muy grandes en creatividad y conocimiento aplicados a las actividades de nuestra economía. Lo que importa para la productividad no es lo que uno hace, sino cómo lo hace, usando la tecnología para construir casas y edificios mejor y más productivamente, para crear más riqueza con la agricultura, para mejorar la eficiencia del transporte, para dar mejor salud y educación a nuestra gente. De eso se tratan estos artículos.

A través de las semanas, estos artículos analizarán no solo cómo están cambiando las tecnologías en el mundo entero, dándonos el marco en el que nos podemos desarrollar, sino también el cambio de actitud que necesitamos para pasar del estancamiento al desarrollo —cómo las empresas tienen que comenzar a ver el desarrollo de sus empleados y de sus familias y comunidades como parte de los insumos que necesitan para poder volverse productivas en el nuevo mundo que viene. Y no sólo las empresas y el estado, sino todos nosotros.

Lee además: “¿Por qué pensar en El Salvador del 2040?”

14 agosto, 2018

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Manuel Hinds

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