Observadores

La desesperación de la esquina del perdedor

7.noviembre.2013 -

La desesperación de la esquina del perdedor Observador Político E n estas elecciones el que marcha en tercer lugar no tiene opción de tirar la toalla, aunque eso deseara, ya que hay muchos intereses y compromisos adquiridos. Los números que arrojan las recientes encuestas de los dos principales periódicos del país señalan que Tony Saca es el claro perdedor. Se ve una franca caída en la preferencia, a tal grado que los votantes sabrán que un voto por Saca será un voto perdido y esto probablemente producirá una caída aún más dramática en las próximas semanas. A la gente no le gusta votar por el perdedor. Saca tiene ya muy escasas posibilidades. En su oferta no hay nada novedoso ni está rodeado de personas que inspiren confianza o tengan credenciales de peso. Pero como tiene demasiado en juego, su esquina, esa esquina apoyada por el equipo del presidente Funes, puede en su desesperación buscar el juego sucio, el foul, el golpe debajo de la cintura. Es peligroso cuando el perdedor está dispuesto a todo con tal de evitar la humillación de la derrota. Tanto la gente en el poder, como sus aliados, han dado muestra, con hechos innumerables, de estar dispuestos a socavar nuestras instituciones y sistema democrático con descaro y sin importar las consecuencias. Es previsible que quieran nuevamente abusar de su actual poder para crear condiciones de país desfavorables para sus adversarios. Están generando ruido político para golpear a Norman Quijano y ARENA, aunque sea a costa de la independencia de las instituciones, de nuestros valores y de nuestra democracia. Jugando el todo por el todo, y ante la eminente derrota, los que no tienen escrúpulos no les importa a quien atropellan, con tal de avanzar sus intereses. Claro ejemplo es ver un presidente que ocupa su programa radial de los sábados, no para rendir cuentas de sus acciones como mandatario, sino para atacar a sus adversarios, para repartir culpas y para reprochar todo lo que no le gusta. Por esto es importante mantenernos vigilantes para evitar que quienes ostentan el poder o quienes quieren tomarlo a toda costa impulsen acciones desesperadas, acciones regresivas, acciones matonas que nos lleven de retroceso a la época de la inestabilidad política, ejerciendo uso indebido y abusivo de las instituciones para perseguir o amedrentar a los opositores políticos. Mucha sangre se derramó en el país y bastante esfuerzo y sacrificio hemos hecho los salvadoreños para fortalecer nuestra democracia y las instituciones que la sostienen como para permitir ahora que algunos, con intereses ocultos, echen andar acciones que pongan en riesgo estos avances. Nuestra democracia, aunque aun en su infancia, ya no está en pañales, y si alguien impulsa este tipo de medidas con seguridad será descubierto, pero solo hasta después de haber causado daño a nuestro país. La carrera electoral está apretada y los votantes que aún no han decidido pueden ser influenciados por eventos mediáticos orquestados desde las instituciones con poder de convocatoria diseñados para desprestigiar a un contrincante. Uno esperaría que las instituciones con funcionarios serios no se presten a la manipulación política. Ojalá los partidos políticos buscando el voto indeciso opten mejor por ser más contundentes, más gráficos, más claros con sus propuestas y expliquen cómo y con quiénes las ejecutarán. Que ofrezcan soluciones y un buen equipo de gobierno en lugar de atacar y desprestigiar a sus rivales. Pues en esta contienda mucho va a pesar para mover la balanza en favor del ganador el equipo de trabajo que acompañará a cada aspirante. El voto indeciso buscará el mejor equipo y las mejores propuestas, las cuales, si las hay, deben responder a la realidad y los problemas que aquejan a los ciudadanos: mejor seguridad, tanto personal como jurídica, más empleo, mejores servicios de salud, educación de calidad, y menor costo de vida. Un prestigioso analista señaló esta semana en la ciudad de Washington que “la diferencia entre las propuestas de Quijano, Sanchez-Cerén y Saca reside en el “cómo” pretende cada uno de ellos llevarlas adelante y el equipo que les apoyará. De lo que se conoce, Quijano puede apoyarse en el track record de éxito como alcalde y lo que logró el país entre el 1989-2004, cuando El Salvador [con ARENA en el poder] redujo la pobreza extrema a la mitad, obtuvo el grado de inversión y se colocó a la par de Chile [en muchos aspectos]. Mientras que los otros dos candidatos tienen muy pocos resultados que mostrar —de hecho del 2005 a la fecha, El Salvador está lejos de parecerse a Chile y está más cerca de Libia, Guyana y Zambia en indicadores internacionalmente aceptados. El Salvador tiene más pobres hoy que hace 10 años”. Sin ir muy lejos, hace diez años éramos ejemplo de progreso en Centro América y ahora nos colocamos en los últimos peldaños de esa corta escalera. Pero los salvadoreños son luchadores y la mayoría, particularmente de las capas medias, no se dejan engañar, más cuando ya se equivocaron antes. A tres meses de las elecciones, un buen número de salvadoreños aún no se comprometen con ningún candidato, pues están diciendo “no más espejitos”. Un buen empleo siempre será mejor que un subsidio. Una buena educación vale muchísimo más que un par de zapatos. La seguridad al caminar por las calles, anhelada por todos los salvadoreños, no se logra con anuncios de televisión, con promesas rimbombantes (vamos a ir al mundial) o con la compra de aviones. Los votantes quieren escuchar soluciones prácticas y creíbles, no más acusaciones ni excusas. Por Miguel Lacayo

7 noviembre, 2013

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Miguel Lacayo

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