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Con el hígado o con el cerebro…

20.enero.2014 -

Con el hígado o con el cerebro… Observador Político S i tuvieses responsabilidad directa sobre el manejo de la organización más importante de nuestro país, tú quisieras al mejor director y al mejor equipo humano posible. ¿O escogerías a un par de bachilleres sin credenciales profesionales para que la administren? De ese buen o mal manejo depende el futuro de tus hijos. ¿Estás dispuesto a abandonar esa responsabilidad y dejarla en manos ajenas? Si tuvieses que escoger al director del colegio de tus hijos, supongo que nombrarías a una persona educada, con estudios superiores, con experiencia en el campo de la educación, con comprobada calidad humana. ¿O escogerías a un bachiller sin capacidad administrativa? Supongo que cuando necesitas un buen trabajo de construcción buscas a un arquitecto o ingeniero graduado y reconocido, que cuente con el apoyo de un experimentado maestro de obra. ¿O le darías la responsabilidad a un sujeto que nunca ha manejado una empresa constructora y nunca ha pagado una planilla? Todas estas decisiones requieren, como mínimo, meditar para escoger al mejor equipo humano que tú crees respetará las leyes, se comportará honorablemente, te permitirá reclamar y exigirle si no estas satisfecho, sin que se moleste o te ataque personalmente. Si uno de los candidatos te convence que es el mejor, pero sabes que una vez lo contrates, no te dejara que lo cambies indistintamente si hizo buen trabajo o no, ¿lo contratarías? El próximo 2 de febrero y posiblemente también el 9 de marzo tomarás una decisión muy importante que impactará tu vida y la de tus hijos por los próximos 20 años (no solo los próximos 5, las implicaciones son profundas). Si tu valoras tu libertad, si crees que todos debemos ser iguales ante la ley y que el poder político no debe ser abusado ni manipulado para perseguir o amedrentar a los adversarios, si crees que el “matón” de la clase no debería tener excesivo poder, no puedes dejar de votar en las próximas elecciones. Te invito a meditar sobre quién tendría la capacidad y voluntad de gobernar con la gente más capaz y administraría con más efectividad la entidad más compleja del país: el gobierno central. Tu voto es muy valioso para dejar que lo compren con regalos o con publicidad bonita llena de promesas imposibles de cumplir. Tal como harías al decidir en otros ámbitos personales, medita tu voto y pregúntate quien en realidad es más capaz, quien tiene las mejores posibilidades de formar un buen equipo de gobierno, quien le dará mejor educación a nuestros hijos, quien preservará el sistema de libertad y democracia, con quien tendrás más oportunidad de progresar económicamente. Qué conste, no estamos hablando del candidato o del partido perfecto, que no lo hay. Todos los partidos políticos y sus candidatos son criticables. Todos han errado en el pasado. Funcionarios de todos los colores, algunos de ARENA, unos de FMLN y otros de Gana-Unidad se aprovecharon de sus puestos para beneficio propio. Nadie lo puede negar. El desencanto con la clase política te puede llevar a pensar que es mejor no ir a votar, pero esa no es una decisión sensata. No votar es como dejar que los vecinos escojan a la niñera de tus hijos. Votar tiene un enorme poder. No votar abre la puerta para que decidan otros que quizá no tengan tus mismos principios, preocupaciones o prioridades sobre el futuro del país. Si tú crees que es con trabajo y esfuerzo que se sale adelante y no vas a votar, puede que quien escoja al próximo Presidente sea de los que prefiere vivir de dádivas, que tú bien sabes que las pagan los que sí trabajan. Si deseas tomar una decisión de forma razonable te propongo uses al menos los siguientes criterios, recurriendo a la evidencia existente: 1) ¿Cuál de los candidatos y respectivo partido político estará más inclinado a luchar por preservar la independencia de los poderes, respetar la institucionalidad que te garantiza la democracia, la libertad, y a su vez será menos arbitrario y abusivo en el ejercicio del poder? 2) ¿Cuál tomará las medidas institucionales y legales para reducir la criminalidad en lugar de pactar con criminales? ¿Quién está más comprometido con tus ideales en el área de seguridad? ¿Quién tiene mayor posibilidad de rodearse de un buen equipo, un grupo de profesionales nombrado en base a capacidad en lugar de parentesco o militancias partidarias? 3) ¿Con cuál Presidente habría más posibilidad de mayor bonanza económica, para poder hacerle frente al alto costo de vida? ¿Con cuál partido y candidato sentirá mayor confianza el sector privado para invertir, dinamizar la economía y generar más empleos? 4) ¿Te preocupa que el gobierno despilfarre recursos que tú pagas con tus impuestos? ¿Qué partido ha dado muestras de más irresponsabilidad en esta área? ¿Que gobierno ha sido el que más ha endeudado a los salvadoreños? 5) ¿Crees que con base a tu propia capacidad para salir adelante, es preferible ser independiente, o prefieres que te regalen dinero ajeno para hacerte la vida más suave? ¿Qué candidato y partido te ofrece mejores posibilidades de generación de empleo, de atracción de inversiones que te den a ti y a tu familia más oportunidades para mejorar tu realidad económica y tu calidad vida? Podemos votar con el hígado, o con el cerebro. Tú decides. Si tú deseas una mejor calidad de vida para tu familia, no puedes restarle la importancia que tienen la institucionalidad, la seguridad, el costo de vida, el endeudamiento del país, y las oportunidades de empleo futuras. Es poderoso tu voto ¿Quieres un país libre donde encuentras oportunidades y recompensa por tu esfuerzo o uno que se acomoda a esperar que entre dinero extranjero para que nos regalen las cosas? De tu voto depende. Si no votas, no tendrás el derecho moral de quejarte. La decisión es tuya, no se la dejes al vecino. Por Miguel Lacayo

20 enero, 2014

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Miguel Lacayo

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