Los jueces deben ser imparciales, sin nexos con partidos o mafias

Examinar con lupa los antecedentes de cada aspirante a la judicatura es un deber primordial de la Asamblea Legislativa, más sabiendo que ciertos postulantes, que se ha denunciado que son militantes del oficialismo, están en la lista que ha enviado el gremio de abogados.

16 mayo, 2018

En su artículo 172, la Constitución de El Salvador dice: “Los Magistrados y Jueces, en lo referente al ejercicio de la función jurisdiccional, son independientes y están sometidos exclusivamente a la Constitución y a las leyes”.

Los jueces y magistrados deben ser apolíticos, imparciales, sin nexos de ninguna naturaleza que puedan afectar sus fallos y resoluciones y, sobre todo, comprometer su independencia.

Examinar con lupa los antecedentes de cada aspirante a la judicatura es un deber primordial de la Asamblea Legislativa, más sabiendo que ciertos postulantes, que se ha denunciado que son militantes del oficialismo, están en la lista que ha enviado el gremio de abogados.

El juez debe juzgar apegado a los hechos que se le presentan, sin favorecer a una de las partes por encima de la otra, sin caer en prevaricato. Y prevaricato se da sea por dinero, por simpatías partidarias o por recibir una oferta “imposible de rechazar” de algún reconocido matarife, de un capo mafioso.

Lograr la vida civilizada, la convivencia pacífica entre todos los pobladores de una nación, y alcanzar un estado de concordia con el resto de naciones civilizadas, solo se logra cuando el Orden de Derecho prevalece sobre intereses personales, sobre fanatismos, sobre utopías irrealizables o grupos malévolos.

El fundamento del orden de leyes es la razón y la moral. Los fallos y decisiones de jueces y magistrados deben ajustarse rigurosamente a la lógica, como no transgredir la norma moral, básicamente contenida en Los Diez Mandamientos y en el precepto esencial que los sustenta: no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti.

Quien acude o es llamado a un tribunal espera que su caso, litigio, demanda o querella se examine con toda imparcialidad, que el juez no incline la balanza en su contra por motivos prostituidos, por intereses, por antipatías hacia él, por dinero. Nadie quiere sufrir una condena o persecución porque el juzgador sirve intereses sectarios, infames.

En nuestro tiempo hemos visto cómo los más infames procesos se emplean para perseguir, asesinar o condenar a largas penas a personas por el hecho de oponerse a un orden de cosas, a una dictadura, a los intereses de ladrones y asesinos.

Es lo que se sufre en Venezuela, donde la dictadura amaña juicios y persigue a inocentes, como sucedió en Cuba, donde mandaban al paredón, a ser fusilados, a opositores al megalómano de Fidel Castro.

Como Santo Tomás, los abogados deben ver con sus ojos cada caso

Cuando los jueces y, aun peor, los magistrados tienen inquinas, odios partidistas, intereses encontrados, “cargan los dados a favor de una de las partes”, sea manipulando pruebas, rechazando o favoreciendo testigos, eliminando pruebas de cargo o descargo. Ya se dieron muchos casos en nuestro país en que un juez obliga a un testigo protegido que lleva una máscara, a quitársela y en tal forma condenarlo a vendettas o a la muerte.

El juez, como Santo Tomás que pidió ver las heridas de Cristo —y Santo Tomás es el santo patrón de los jueces y los abogados— debe ver y examinar las pruebas, no contentarse con lo que otros le cuentan. Y las ve y examina para cerciorarse de que no son montajes, falsificaciones…

Dios nos libre de jueces y magistrados prevaricadores, de individuos que no sirven a la justicia y la verdad, sino a sus crudos intereses. Y toca a la Asamblea asegurarse que eso sea así.

16 mayo, 2018

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eldiariodehoy


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