Nota del Día

Electorados incautos dan paso a las dictaduras en el mundo

Tan pronto asoman en el horizonte los demagogos, los que pretenden ser dueños de la verdad, la gente flaquea en sus buenos instintos y es presa fácil, como sucedió a los venezolanos al elegir por vez primera a Chávez.

7 abril, 2019

Las dictaduras están resurgiendo en el mundo, despotismos que se suman a lo “normal” de las monarquías y las teocracias islámicas, donde las familias reales o los ayatolas explotan las riquezas del subsuelo en su provecho.
Los súbditos —o más bien se debe hablar de siervos— pagan impuestos y están sujetos a todas las truculentas reglas que se inventan a su favor los grupos en el poder, pero las principales víctimas son las mujeres. La mujer en esas naciones es una especie de ser de segunda clase, sometida a las más aberrantes formas de esclavitud, desde ir cubierta de pies a cabeza con velos y gabanes hasta prohibirles no hacer nada sin permiso de su marido o guardián. No pueden viajar, no deben ir al mercado sin la compañía de un hombre de su familia, so pena de que la maten y en su misma casa, y para no despertar malos pensamientos en sus hermanos, tienen que andar cubiertas.

Pero al lado de estos casos extremos de demencia colectiva, países que fueron democracias o que disfrutaron de una “primavera democrática” se han deslizado nuevamente en dictaduras casi absolutistas, como Rusia, Turquía, Venezuela y Bolivia.

China salió de Mao, tuvo un respiro y ha vuelto a caer en manos de un emperador pero con otro nombre.
Erdogan, de Turquía, es el segundo desde Ataturk, el padre de la modernización y democratización de su país, que se erige en dictador. El primero, Adnan Menderes, rompió con la tradición democrática, concentró el poder en sus manos, fue derrocado y casi de inmediato ahorcado.

Rusia vivió su “primavera” cuando Boris Yeltsin convocó por fax y correos electrónicos a los moscovitas para sofocar un intento de restablecer el estalinismo y así cayó la URSS. Pero la democracia rusa duró poco tiempo, pues el último jefe de la KGB, Putin, logró en su favor el voto de los incautos (la gran fuerza de nuestro tiempo ) y una vez en el trono ha manipulado todas las leyes relacionadas con el ejercicio democrático para perpetuarse, un hombre cuya fortuna personal se califica inconmensurable.

Así como vamos terminarán erigiéndoles un monumento

En muchos países y emulando los monumentos al soldado desconocido, sería del caso encargar a destacados escultores labrar un monumento al “incauto desconocido”, el gran elector de nuestro tiempo.
Son pocos los países que se libran de ellos…

En esto rige una maldición, círculos viciosos: cuando los pueblos van más o menos bien, como digamos el período que transcurre entre la derrota del duartismo y la llegada de Funes, los procesos electorales son tranquilos, los ciudadanos votan básicamente con la cabeza, razonan. Pero tan pronto asoman en el horizonte los demagogos, los que pretenden ser dueños de la verdad, la gente flaquea en sus buenos instintos y es presa fácil, como sucedió a los venezolanos al elegir por vez primera a Chávez.

Demagogia, populismo, engaño organizado, dictadura, casi siempre van de la mano, como se puede ver en estos momentos con la clase de personajes que se proponen como precandidatos a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata.

7 abril, 2019

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