Nota del Día

Que se construya un edificio legislativo decente y seguro

De nuevo insistiremos en que el edificio de la Asamblea se construya en acero y no hormigón armado, para que no se venga abajo o quede seriamente dañado en un futuro terremoto, como es la norma de las construcciones de “el Estado”.

10 marzo, 2019

El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) fue claro: no se puede dividir o replantear el crédito para la construcción del nuevo edificio de la Asamblea Legislativa.
Lo que en parte despertó el alboroto fue lo de “Palacio” Legislativo, cuando debió haberse hablado del “Nuevo Edificio para la Asamblea” y levantar una obra de gran calidad arquitectónica.

De allí vino que era mejor reorientar parte de los fondos a escuelas, bibliotecas y casas de la cultura, algo a lo que todos aspiramos pero bien pensado y planificado, no de manera improvisada ni aprovechando para hacer politiquería o populismo.

La calamitosa gestión y la corrupción en los regímenes de Saca y Funes hace que el común de la gente no quiera saber de suntuosidades y de allí la facilidad con que a muchos se les vendió la idea de reorientar el préstamo como si fuera cosa fácil.

No es propio ningunear instituciones democráticas. La Asamblea es el primer poder del Estado, una de las esenciales instituciones de toda nación democrática pese a los señalamientos contra algunos de sus miembros y las acertadas o erradas decisiones que se toman en su seno.

Ya que los recursos se tienen, el siguiente paso debe ser convocar a un concurso internacional para que elabore un proyecto de gran calidad. Al no haber concurso nos exponemos los salvadoreños a un ruinoso dedazo y quedando a merced de quienes también a dedo o por componendas, se constituyan en “jurado calificador”.

Es de interés general que los diputados y sus asesores estén seguros bajo un solo techo, donde puedan recoger información sea sobre el país, sea sobre sus propios electores y comunidades.

Mientras mejor informado esté o pueda estar un cuerpo legislativo, mejor servirá a la gente, aun cuando puedan caer, movidos por lustrosas ocurrencias o por desplantes de sensiblería social, en metidas de pata, como lo de incorporar más gente al ISSS cuando la entidad ni de lejos tiene la capacidad de atenderlos.

La seguridad de diputados, empleados y público también es prioridad

A la Asamblea llega toda clase de gente, desde políticos y visitantes extranjeros, hasta personas mayores, niños, minusválidos, grupos del interior, campesinos. Todos merecen estar en un lugar seguro, bien ventilado, con buena acústica, con servicios decorosos.

De nuevo insistiremos en que el edificio de la Asamblea se construya en acero y no hormigón armado, para que no se venga abajo o quede seriamente dañado en un futuro terremoto, como es la norma de las construcciones de “el Estado”. Y son muchos los ejemplos de esas edificaciones que se derrumbaron en un terremoto, como se desplomaron los pomposos edificios de varios pisos en el centro de San Salvador en el terremoto de 1965 y en el de 1986.

Hay normas para construir edificios resistentes a casi cualquier clase de sismo, pero lo que hace la gran diferencia es el cuidado en construir las estructuras, más las de concreto. Todas las ampliaciones que hemos hecho en El Diario de Hoy son de acero, lo cual da una gran seguridad a nuestro personal.

Un edificio legislativo de categoría hemisférica es una carta de presentación de nuestro país ante el mundo.

Se tiene la oportunidad de lograrlo.

10 marzo, 2019

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