Nota del Día

Se debe romper con la Fábrica Bolivariana de Ocurrencias

Reconocer y acatar lo que son reglas esenciales de una democracia que se rige bajo el Orden de Derecho no es meterse en una camisa de fuerza, sino regirse por lo que es civilizado.

28 febrero, 2019

El nuevo gobierno, como todos los gobiernos que vendrán en el futuro, debe cortar de raíz las relaciones con la “Fábrica Bolivariana de Ocurrencias” y replantear la problemática nacional procediendo a discutirla con quienes tienen en sus manos la responsabilidad de producir desde servicios y bienes hasta empleos, sean del nivel que sean.

Ahora la tarea que se enfrenta es ingente, la que no cuesta desglosar:

—en primera línea está la violencia, una de las nefastas consecuencias de la guerra de los Ochenta. Las bandas criminales han calcado las prácticas guerrilleras de entonces;

—lo segundo es el saqueo a la nación vía impuestos. En la última década se “crearon” 22 impuestos, lo que resta capacidad a la economía para crecer, generar empleo y ser competitiva a nivel regional.

—lo tercero son las leyes que cubren con un manto de impunidad a delincuentes. Estas leyes son resultado de una mal entendida sensiblería social.

—lo cuarto es la manía de los últimos gobiernos de pisotear leyes, manipularlas, “inventar nuevas justicias” y pretender que sus ocurrencias eran “razones de Estado”.

—lo quinto es considerar que el país es su finca y ellos los finqueros, lo que acompañaban con toda clase de truculencias, comenzando por nombrar en puestos de mucha importancia a individuos sin idoneidad para desempeñarlos, lo que movían de uno a otro ministerio acarreando tras de sí a sus parentelas y amigatelas.

Pese a la contundente derrota sufrida, la dirigencia efemelenista afirma haber sacado al país de la crisis económica, crisis que como todos saben fue causada por los despilfarros, las ocurrencias, la enorme masa de mantenidos con presupuestos públicos y la incompetencia para administrar.

Es obvio que mientras menor es el nivel de conocimientos de una persona, más propensa está a caer en ocurrencias y por lo mismo a desordenar, destruir e irse por senderos equivocados.

Un buen artesano usa las herramientas apropiadas para realizar una labor, a diferencia de los neófitos o los ignorantes que atolondradamente cogen lo que tengan a mano aunque se estropee lo que se haya hecho o está por hacerse.

Nadie tiene licencia
para imponerse a las
leyes de la República

Como hemos dicho, nadie tiene licencia para pasar encima de trancas institucionales, desconocerlas o borrarlas. La tragedia por la que hemos pasado fue causada precisamente por esa práctica, que llevó a desconocer el orden racional republicano para caer en una especie de semianarquía africana o, peor, a un madurismo pero por fortuna sin Maduro, esto último a lo que habríamos llegado con los socialistas del Siglo XXI.

Reconocer y acatar lo que son reglas esenciales de una democracia que se rige bajo el Orden de Derecho no es meterse en una camisa de fuerza, sino regirse por lo que es civilizado, protector de los derechos de ciudadanos que rechazan a los capataces, ponerse a resguardo de caer en hambrunas como las que sufren los venezolanos bajo la narcodictadura.

28 febrero, 2019

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eldiariodehoy


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