Editoriales

La modernización del sistema de salud

29.noviembre.2018 -

Es una deuda histórica que tienen los gobiernos pasados y presentes que en un momento pronunciaron excelsos discursos ofreciendo una modernización del sistema de salud, el cual señalarlo como obsoleto no es una ofensa sino un halago.

La modernización de un sistema de salud no se define como la contratación de personal afín al partido político en el poder; no se define como planes de trabajo enfocados en supervisiones repetitivas que en el mejor de los casos esos documentos dormirán el sueño de los justos.

En un país donde hay más intereses que soluciones es difícil volver la vista de un Estado hacia un determinado objetivo como es lograr una modernización de nuestro sistema de salud.

Pareciera que modernizar es sinónimo de invertir millones y millones cuando no es tirando el dinero a un resumidero que se logrará mejoras a un sistema de salud que agoniza; modernizar significa volver eficientes los recursos de los que disponemos y de una vez por todas dejar esa conducta vertical donde el ministro es el rey, y el médico, su lacayo. No, eso es un modelo perverso de cómo han funcionado las instituciones de un estado; será cuando dejemos la comodidad de un despacho que podamos darnos cuenta en carne propia de las carencias en recursos humanos, en la carencia de medicinas y sobre todo en una falta de visión de parte de todos los actores de saber el rumbo correcto que debe seguir un proyecto tan necesario en nuestro sistema de salud.

Hay una bella anécdota que cuenta un sabio del Himalaya que dice: “Durante una fría noche puedes ver a lo lejos una casa iluminada en una montaña lejana y dices: Qué linda noche la que está pasando esa familia, pero al acercarte te das cuenta de que la casa iluminada realmente está incendiándose”. Así sucede cuando la percepción de la realidad de las autoridades está equivocada y básicamente su tiempo lo ocupan en inventar artilugios legales para cargar de más trabajo a un médico al que ya no le es suficiente atender 40 pacientes al día o como escudo para poder realizar contrataciones de personas cercanas.

Modernizar un sistema de salud no es maquillar edificios, sino darle vida, respeto, empatía y derechos a todos los que laboran en esa clínica llamada Ministerio de Salud; no hacerlo es como el hombre que se afeita, usa finas colonias, ropas muy elegantes pero sigue siendo el patán y borracho empedernido; poco sirvió la apariencia, pues este hombre solo quiso aparentar una cara diferente por lo fino de su porte pero en nada ha cambiado, nada.

Debemos tener médicos capacitados tanto clínicamente como administrativamente, dos cosas totalmente diferentes pero que sí se pueden realizar; sin embargo, si por un lado tenemos médicos clínicamente competentes y poco entrenados en la función administrativa, y por otro lado, tenemos ejército de administradores pero ignorantes en la formación clínica, lo que tenemos es a dos equipos de trabajo que en vez de lograr una sinergia en sus funciones lo único que logran es perder la fuerza que da un equipo aceitado como un reloj de fina marca. Es ahí donde deben efectuarse los cambios más grandes para lograr una modernización del sistema de salud.

Es conocido y aceptable que en un gobierno muchos puestos de alto perfil sean ocupados por personas de suma confianza del presidente, pero esto no significa que estas personas sean ni capaces, competentes y deseen en forma vehemente lograr de una vez por todas agarrar el toro por los cuernos y tener como meta primordial un sistema de salud justo, equitativo, solidario, accesible donde entendamos de una vez por todas que el paciente no tiene ideología política; tiene dolor, frío, hambre, necesidad de recibir una atención médica de alta calidad y calidez humana.

Solo así, quitándonos esa venda de los ojos y teniendo una visión de país, es que se logrará una verdadera modernización.

Hablar de los recursos económicos de que dispone el Ministerio de Salud es tan necesario, pues no puede haber una modernización de un sistema de salud cuando una de las partes operativas de dicho ministerio son los médicos en servicio social, básicamente es el escudo que protege o absorbe todos los golpes y ganchos que lanza una comunidad, llámese país, a un gobierno que no ha sabido atender las necesidades de un pueblo. Mientras mucho del presupuesto se ocupe en contrataciones con olor partidario y no se destinen fondos para que esa histórica injusticia de médicos mal remunerados llegue a un buen puerto, poco habremos hecho. Desmenuzaremos la inversión en salud en otro artículo.

Médico

29 noviembre, 2018

Acerca del Autor

ricardo.lara


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