Triunfó la ola celeste de Argentina

Por Julia Regina De Cardenal

10 agosto, 2018

Después de 16 horas de discusión a favor y en contra del proyecto del aborto libre, el Senado en Argentina lo rechazó votando a favor de salvar las 2 vidas: de la madre y su hijo por nacer.

Los promotores de la legalización del negocio del aborto usaron la misma estrategia que usan en nuestro país falseando números de muertes maternas y de mujeres encarceladas para pensemos que se necesita permitir matar legalmente a bebés por nacer para proteger los “derechos” de la mujer. Dicen que 500,000 mujeres abortan clandestinamente, lo cual contradice su argumento de que hay una “criminalización y persecución de mujeres”, pues no hay mujeres presas por aborto, igual que acá.

Asimismo, dicen que miles de mujeres mueren por abortos clandestinos; sin embargo, las cifras oficiales muestran que fueron 31 muertes. En cambio, 500 mujeres mueren de hambre, 3,500 por accidentes de tránsito, 7,900 por cáncer de mama y 5,000 por cáncer cervical. Pero los pro aborto no hacen nada por estas mujeres cuando muchas de estas muertes pueden prevenirse.

Los aborteros convencen a las mujeres de que tienen “derecho a decidir sobre su propio cuerpo” para matar a sus hijos por nacer. Si eso fuera cierto, ¿los violadores podrían disponer de sus cuerpos para violar; los asesinos de matar a sangre fría, etc.? También argumentan que son mujeres pobres quienes lo necesitan; sin embargo, estadísticas muestran que ellas no buscan el aborto como solución. Además, sean pobres o ricas, es igual: un crimen cobarde.

Los aborteros refutan que es un problema de salud pública como si el embarazo fuera una enfermedad. Es un problema de derechos humanos, pues dos personas entran pero solo una sale viva. El aborto mata al inocente y destruye a su madre. Las políticas de salud deberían enfocarse en brindar buenos servicios de salud prenatal a mujeres con embarazos en dificultades. Asimismo, decir que desean impedir que mueran mujeres pobres es un discurso clasista marxista. Lo correcto es que no mueran mujeres o niños pobres ni ricos.

Otro argumento pro aborto es que igual se hace clandestinamente. Entonces ¿legalizamos las violaciones, los robos, homicidios, estafas, etc. para que no tengan ningún riesgo los que lo hacen?

Igual que en El Salvador, los aborteros argentinos intentaron cambiar una ley ordinaria o secundaria que está debajo de la Constitución —que en ambos países protegen la vida del nasciturus. Legalmente tendrían que reformar la Constitución para poder legalizar el aborto. Hasta el presidente Macri, quien en campaña se comprometió a defender la vida pero después traicionó y estafó a sus votantes presionando a los senadores a votar a favor de la muerte, fue cómplice de este atentado contra la legislación.

Estos grupos aborteros marxistas son selectivos para sus propios intereses: critican y odian al Primer Mundo, no están a favor de la economía de libre mercado pero los usan para promover el aborto. Que el aborto sea legal en países ricos, no es que estamos “atrasados”, ni que sea bueno. Muchos de esos países donde es legal el aborto actualmente están cerrando sus centros de abortos.

Los aborteros niegan que la ciencia establece que la vida humana comienza en la concepción y teniendo el hijo ADN diferenciado de la madre. Sin embargo, ante la duda hay que proteger la vida. Ante la duda de un delito, al reo hay que dejarlo en libertad.

Miles de familias marcharon defendiendo las dos vidas, médicos se manifestaron dispuestos a ir a la cárcel, Latinoamérica apoyó la Ola Celeste. ¡Ganaron la vida y la verdad!

Master en Asesoramiento Educativo
Familiar Master en Desarrollo
Humano Master MESVIDA
(Educación de la Sexualidad
y Defensa de la Vida)

10 agosto, 2018

Acerca del Autor

Julia Regina

julia.cardenal


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