Gales optó por el progreso, El Salvador no

Por Ricardo Avelar

11 julio, 2018

El 22 de mayo del presente año, Kirsty Williams, secretaria de Educación de Gales, anunció una reforma a la materia de Relaciones y educación sexual (SRE por sus siglas en inglés).

Esta reingeniería surgió a partir de un diagnóstico elaborado por expertos en la materia, encabezados por la profesora de la universidad de Cardiff, Emma Renold. Ellos estudiaron las necesidades principales de los estudiantes y contrastaron estas con los principales retos de su país en temas de educación sexual y afectiva.

La principal conclusión del panel es que la educación actual está demasiado limitada a aspectos biológicos, dejando atrás temas como afectividad y prevención de abusos físicos y psicológicos, así como consentimiento y respeto a la diversidad. Asimismo, el ámbito sexual estará en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que llama a incluir perspectivas culturales, históricas, biológicas y sociales, buscando un entendimiento integral.

SRE se convertirá en una materia obligada a los alumnos a partir de los 5 años, y estos irán recibiendo conceptos cada vez más sofisticados y apropiados para su desarrollo intelectual y emocional. El panel de expertos concluyó que mucho antes de iniciar su vida escolar, los niños interactúan con mensajes contradictorios sobre el género, la sexualidad y las relaciones y entre más temprano se inicie la formación en estas áreas se canalizará de manera más completa lo que los pequeños están observando constantemente, especialmente con el acceso a nuevas tecnologías.

Los expertos también identificaron la alta vulnerabilidad de las mujeres y los riesgos de la masculinidad tóxica. Atendiendo este diagnóstico, sugieren que se eduque en el marco legal existente y se explique a los alumnos cómo actuar si se sufre o se evidencia abuso. Además, la nueva SRE explicará formas de apoyar a quienes han sufrido algún tipo de violencia, independientemente de su género.

Para que los cambios surtan efecto, Williams anunció que se capacitará a los maestros para que puedan guiar a los alumnos, pues está en sus manos que las nuevas generaciones interactúen de manera sana y constructiva con la sexualidad.

En solo cuatro años, Gales se estará colocando a la vanguardia de la educación sobre relaciones y sexualidad, habiendo generado una política educativa basada en evidencia y un concienzudo diagnóstico. Esta reforma ofrece la libertad a los padres de que sus hijos no reciban la información por razones morales o religiosas, pero motiva a que lo hagan para que no existan brechas entre los alumnos más informados y los menos.

Del otro lado del mundo, los diputados que forman la comisión de Cultura y Educación de la Asamblea Legislativa de El Salvador descartaron estudiar la Ley de Educación en Afectividad y Sexualidad Responsable, presentada por un grupo de ciudadanos. ¿La razón? Que ésta contradice los “valores cristianos”, cuya defensa —por cierto— no es responsabilidad de ningún funcionario público.

Sería injusto decir que haber descartado este proyecto es condenar a toda la niñez salvadoreña al oscurantismo, la propaganda y los lugares comunes. No, solo se condena a una parte, a la más pobre, a la que tiene menos acceso a información de calidad y la que no puede asistir a colegios privados donde sí se imparte la materia y además hay acceso a apoyo psicológico en casos de abusos.

Una vez más, los diputados expresaron con su rechazo abierto (como las vergonzantes declaraciones de Arturo Simeón Magaña, de ARENA) o su silencio que la niñez salvadoreña no es su prioridad. Esto, pese a la situación alarmante que se vive, expuesta magistralmente hace unos días en este medio por Claudia Cristiani (https://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/498701/es-hora-de-actuar-educacion-en-afectividad-y-sexualidad/), quien destacó que las cifras de fecundidad en adolescentes de El Salvador son superiores al promedio mundial, que las niñas embarazadas no terminan la escuela, que muchas son forzadas a vivir con su violador y que hay alta incidencia de casos de VIH.

El Salvador estuvo a pocos pasos de iniciar una discusión seria, como se hizo en Gales. Pero los diputados optaron por el camino fácil, el de hacer caso omiso a la evidencia y dar el giro emocional, ese que revienta cohetes de moralina y alimenta fantasmas de “destrucción de la familia”, “marxismo cultural” o “ideología de género”. Desde lejos veremos prospectos como la audaz reforma encabezada por Kirsty Williams, mientras la “defensa de principios cristianos” justifica nuestra pasividad e inactividad, en detrimento de nuestra niñez y adolescencia.

Que nos quede claro: así se legisla en este sector de Macondo.

Analista político
@docAvelar

11 julio, 2018

Acerca del Autor

Ricardo Avelar

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