Editoriales

Los magistrados, los derechos ciudadanos y el Mundial

29.junio.2018 -

La Asamblea Nacional está a punto de tomar una de las decisiones más cruciales que puede tomar: la elección de cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional. La importancia de estos cargos en la vida nacional y en la sobrevivencia de la democracia en el país es crucial.

La rama judicial tiene tres características que las convierten en la rama más especial del gobierno. Diferente de las ramas ejecutiva y legislativa, que por naturaleza son políticas y deben serlo, la rama judicial debe ser apolítica. Sus objetivos son establecer y mantener el imperio de la ley y la justicia, para lo cual deben mantenerse al margen de las presiones y consideraciones políticas, particularmente porque la defensa del ciudadano contra los abusos del poder político ocupa un lugar muy importante en las tareas de los magistrados.

Así, mientras que las ramas ejecutiva y legislativa fueron creadas para poner en funcionamiento la democracia, de tal forma que los deseos del pueblo se conviertan en políticas, la rama judicial establece un marco para el funcionamiento de esa democracia. Este marco existe en un reino diferente, el de los principios. Defiende derechos que no pueden ser violados por nadie, ni por gobiernos electos por unanimidad. Estos derechos son los que le dan la dignidad al ciudadano.

La rama judicial tiene otra característica única: para ser juez o magistrado se requiere excelencia en una profesión específica, el derecho, y en especialidades en las que no todos, ni siquiera la mayoría de los abogados, son expertos. Esto es así porque los jueces y magistrados tienen que emitir sentencias sobre casos en los que se oponen derechos de diversos individuos en diferentes dimensiones. Los magistrados tienen que ser capaces de sopesar todos estos derechos y encontrar la solución que se aproxime más a la justicia. Para esto tienen que tener conocimientos especializados muy profundos, y un entrenamiento más profundo todavía en el pensamiento crítico e integrador. Y, por supuesto, tienen que tener integridad moral, para que sus sentencias respondan a los principios de la ley y la justicia, no a tráficos de influencias, o a mandatos políticos, o a dineros escondidos.

Los constituyentes estaban tan conscientes del conocimiento y la integridad que tienen que tener estos magistrados que los hizo sujetos de elecciones secundarias, en las que se supone que los representantes del pueblo discutirán larga y juiciosamente para decidir a quiénes elegir.

Las instituciones gubernamentales tienen dos componentes: los documentos que las establecen y las personas que las vuelven realidad. De estos componentes, la Constitución está muy bien. Prestó mucha atención a asegurar, tanto como fuera posible en un documento, la elección de personas adecuadas para los altos llamados de las magistraturas. Desgraciadamente, no podemos decir lo mismo de los diputados mismos ni de sus diputados líderes, que, teniendo este y otros temas importantes en juego, han permitido que algunos de ellos tengan el tupé de irse a Rusia a ver los partidos del Mundial, alegando que desde mucho antes (incluso desde la niñez) habían planeado estos viajes con gran ilusión. Eso demuestra que no entienden la importancia de los cargos que detentan ni las responsabilidades que tienen con el pueblo. Ellos sí muestran mucho interés en las elecciones de los puestos internos en la Asamblea, que son más que nada posiciones para llenarse el ego. Se interesan tanto que es difícil que se hubieran ido a Rusia si lo que se estuviera eligiendo fueran esos puestos en la Asamblea. Ese interés, sin embargo, no se traduce en interés por cumplir con las tareas que el pueblo les confió.

ARENA no puede abandonar en ellos la capacidad de negociar quiénes son los candidatos a magistrados que el partido va a apoyar. El hecho de que hayan preferido irse a un partido en Moscú en vez de trabajar seriamente en el proceso de la elección ha mostrado que son capaces de ceder puestos en la Sala por un plato de lentejas en Rusia.

ARENA debe tener un proceso interno muy serio, mucho más serio que el que está haciendo la Asamblea, para escoger a los que puede apoyar, y negociar sobre esa base, de una manera transparente, sin mezclar esta elección con otros temas en los que se puedan feriar la Sala de lo Constitucional por el bíblico plato de lentejas.

*Máster en Economía
Northwestern University.

29 junio, 2018

Acerca del Autor

Manuel Hinds

manuel.hinds


Howdy,
Buy Premium Version to add more powerful tools to this place. https://wpclever.net/downloads/wp-admin-smart-search