Escrutando el escrutinio

Por Paolo Lüers

23 marzo, 2018

Fui invitado a presenciar el escrutinio final de San Vicente —por el PCN. Querían a un testigo independiente en este procedimiento, del cual dependía la tercera diputación en dicho departamento. Sabían que iba a ser muy cerrado entre su candidato Roberto Angulo y el de GANA. Contra mucha resistencia de GANA y FMLN, la coalición ARENA/PCN había conseguido una decisión del Tribunal Electoral (desde el desastre de 2015 le quité el atributo “Supremo”) de abrir todas las urnas para revisar todas las papeletas. Sabían que en las mesas de escrutinio se iban a enfrentar no solo a GANA, sino igual al FMLN. Tengo la impresión que me querían presente como testigo para presionar al Tribunal a proceder correctamente.

Acepté la invitación. Así que por cuatro días me uní al PCN y me colgué un carnet de “Supervisor” con su logo azul. Sorpresas que da la vida. Agradezco a Roberto Angulo, Memo Rodríguez y Mario Ponce la confianza que me dieron. Y la oportunidad de observar, desde adentro, cómo funciona el misterioso escrutinio final. Nunca trataron de influenciar mis comentarios públicos.

Durante los cuatro días de este escrutinio publiqué en redes sociales muchos detalles observados. No los voy a repetir, sino más bien formular las conclusiones que solo pude sacar porque pude estar metido dentro del proceso.

Primera conclusión: Todo el mundo piensa que en estos escrutinios finales, donde todos los partidos están metidos con sus representantes de mesa, sus dirigentes y sus expertos, se negocian los votos. Yo sospechaba lo mismo. Es natural cuando algo ocurre detrás de puertas cerradas y sobre todo cuando pasan días y noches sin que se publiquen resultados. Luego de esta experiencia concluyo que no es así. Los partidos, en estos escrutinios, no negocian votos ni resultados, los pelean. Pude observar que de hecho el sistema, que está basado en la desconfianza mutua entre los partidos, funciona. Lento, tedioso, pero funciona. El Tribunal está permanentemente obligado a resolver las quejas, los reclamos y las exigencias de los partidos y se encuentra ante un permanente monitoreo de cada decisión que toma. La gente sospecha que esto funciona con chanchullos como “Te doy la alcaldía de Zacatecoluca, pero dejáme Gotera”. No es así. Vi a los partidos peleando sobre cada alcaldía y cada diputación. Esto sí, a veces haciendo alianzas, como en el caso de GANA, que recibió apoyo incondicional del FMLN —hasta en sus exigencias más irracionales.

Esta es la segunda conclusión de todas mis observaciones: hay una complicidad sólida entre FMLN y GANA, pero también una alianza sólida entre PCN y ARENA. Parece que la nueva correlación de fuerzas en la Asamblea así va a terminar asentándose, en dos bloques: PCN y PDC con ARENA, y GANA con el FMLN. Esto puede cambiar, pero los ánimos, saliendo de estas elecciones, son así —y marcaban todo el ambiente, por cierto tenso, en el Cifco. Mi conclusión personal: viendo su comportamiento en el Cifco, ni con guantes firmaría acuerdos con GANA.

Tercera conclusión: urge la reforma del Tribunal Electoral. Urge que la Asamblea revise toda la legislación electoral y luego componga un ente que asuma con autoridad y reglas claras su rol como Tribunal Supremo. Paralelamente hay que crear otro ente separado, encargado de la administración y ejecución de las elecciones. Así como estamos no podemos continuar en materia electoral, si queremos detener la erosión de la confianza en las elecciones.

Algunas reglas que hay que definir: que solo haya votos válidos (o sea validados por la JRV) y votos no válidos. En esta categoría hay que acumular los votos que hoy se separan en diferentes categorías: nulos, impugnados, abstenciones (o votos en blanco). A todos ellos hay que aplicar la norma de por ley revisarlas en el TSE en caso que su suma sea mayor que la diferencia entre partidos o coaliciones. La otra regla por establecer: en cada caso que un acta esté mal elaborada, hay que abrir la caja y revisar todas las papeletas. Reglas claras, menos pleitos, menos dudas.

Urge que las entidades electorales tengan independencia política, pero también presupuestaria. Urge que se apliquen tecnologías que permitan tener conteos y resultados ágiles y confiables. Urge repensar el concepto de la “ciudadanización” (¡qué palabra más monstruosa!) del proceso electoral. Mi conclusión: la desconfianza mutua institucionalizada entre los partidos es el mejor garante de elecciones limpias. En lo que sí hay que avanzar es en la profesionalización, empezando con los magistrados, los encargados de la logística y de los sistemas tecnológicos, hasta llegar a los secretarios de las JRV, quienes tienen que garantizar que las actas fielmente reflejen las votaciones. Mucho trabajo para la nueva Asamblea Legislativa…

Posdata: ¿Y quién ganó al final la tercera diputación de San Vicente? Nadie. Terminó el escrutinio y no hay ganador. Depende de un acta que, al validarla daría el gane a Roberto Angulo, del PCN. Pero como las papeletas de esta urna “se perdieron” para luego aparecer en un basurero, GANA solicitó al Tribunal no tomar en cuenta los 157 votos válidos reflejados en el acta 9140 de San Emigdio en Guadalupe. Los magistrados decidieron sopesar su decisión durante Semana Santa…

Columnista de El Diario de Hoy

23 marzo, 2018

Acerca del Autor

Paolo Lüers

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