Editoriales

Camino de servidumbre

Lo bueno es que todavía hay ciudadanos libres, que se encuentran en todo el espectro de las tendencias políticas, que están dispuestos a no dejar morir la República.

Por Max Mojica

18 Junio, 2017

Todos los países que han experimentado los perversos efectos de las estatizaciones y planeaciones centralizadas, no solo han vivido en carne propia su fracaso en términos económicos, sino también han sufrido –a un costo humano muy elevado- la afectación a las libertades individuales de sus ciudadanos, las cuales son coartadas, limitadas o francamente suprimidas, por ser éstas un estorbo para los planes políticos de los gobernantes totalitarios. Muestra de ello es que no existe internet en Corea del Norte, el ataque y hostigamiento permanente a los noticieros y periódicos independientes en Venezuela, y que el pasado domingo 11 de junio, la prensa fue dejada fuera de la convención en donde el FMLN presentó a sus candidatos para elección popular. Resulta evidente que el libre ejercicio de los derechos ciudadanos en todas sus dimensiones, principalmente en lo referente a la libre expresión y derecho de información, resulta molesto a los políticos con vocación totalitaria.

Socialismo no es comunismo, de hecho, el socialismo enmarcado dentro de los parámetros democráticos y sobre la base de los principios republicanos es una opción legítima y viable. El problema se da cuando en la mente de los políticos Latinoamericanos partícipes del Foro de Sao Pablo, los conceptos se confunden, por lo que instrumentalizan el término “socialista” únicamente para esconder tras de él, su clara vocación totalitaria. En los países en los que ha logrado instalarse el “socialismo del siglo XXI”, sus gobernantes se han aferrado al poder, han destruido la estructura de pesos y contrapesos propia de una República, se han burlado de la democracia al falsear los resultados de las elecciones, han cooptado las instituciones de contraloría pública para manejarlas a su antojo, han encarcelado opositores políticos, han acosado a funcionarios que no se alinean a sus voluntades, han sobornado y corrompido a las cortes supremas y a las fuerzas armadas y han hecho de Cuba –última de las tiranías comunistas en América-, su referente en lo político, económico e ideológico.

Paradójicamente, las fallas en la ejecución de las decisiones gubernamentales (desabastecimiento y desaceleración económica) son percibidas -tanto por los miembros del gobierno como por los creyentes en el sistema- como resultado de una “falta de suficiente poder” por parte del Estado para poder “profundizar en las reformas al modelo económico” y así poder implementar esa “buena idea”, justa y social, que creen que nos llevará a un inexistente paraíso igualitario. Y cuando los efectos positivos buscados para el pueblo no llegan, se buscan justificaciones a su fracaso con excusas tales como “sabotaje de la oligarquía” o “guerra económica”, en vez de aceptar simple y llanamente que los desabastecimientos de alimentos y medicinas, así como las hambrunas que se derivan de ellos, tienen su origen en lo equivocado del sistema colectivista, tiránico, controlador y estatizador. En otras palabras, en que la falla proviene de los nocivos efectos de la excesiva intromisión del Estado, y en última instancia, en la incapacidad de los planificadores para satisfacer las necesidades de la población en sustitución del libre mercado. ¿Será deliberado que busquen empobrecer a los pueblos que gobiernan? Es probable, ya que parece ser que cuando se generaliza la miseria, los políticos populistas son los únicos que resultan ganadores.

En nuestro país escuchamos voces que pretenden el desmantelamiento del mercado libre, la vuelta al colón como moneda nacional, la nacionalización de empresas, la limitación a la libertad de prensa, todo lo cual tiene como fin último la destrucción de toda libertad económica y personal de los ciudadanos, así como la conquista del poder absoluto. Lo bueno es que todavía hay ciudadanos libres, que se encuentran en todo el espectro de las tendencias políticas, que están dispuestos a no dejar morir la República. En estas próximas elecciones, debes dar tu voto por la opción política -partidaria o independiente- que te permita vivir en libertad…a menos que quieras que tú, tu familia y tu país recorran un camino de servidumbre.

*Abogado, máster en Leyes.
@MaxMojica

18 Junio, 2017

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Max Mojica

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