Editoriales, Nacional

Columna Transversal: Ficción y política

El actor de presidente tiene cero experiencia política, a menos que contemos como experiencia su papel de presidente en una telenovela. Durante su campaña no se presentó en vivo a ningún público; no dio discursos; no participó en debates y no dio entrevistas. Pero tuvo una fuerte presencia en redes sociales (adivinen con qué discurso: “los mismos de siempre” plus “la corrupción”) y obviamente en televisión.
Columna Transversal: Ficción y política

6.abril.2019 -

Todo comenzó con un chiste. Faltaban casi dos años para las elecciones presidenciales y había que hacer encuestas. Entonces a alguien se le ocurrió medir en esta encuesta, a la par del presidente que buscaba su reelección y de los candidatos ya declarados de los diferentes partidos, también al actor que juega el papel del presidente de la República en una telenovela muy popular. Resulta que el actor ganó la encuesta. La ficción venció la realidad.

El segundo paso: Los productores de la telenovela “Servidor Público” crearon un partido político con el mismo nombre.

El tercer paso: El actor se inscribe como candidato a la presidencia.

En las elecciones presidenciales del domingo 31 de marzo el actor ganó la primera vuelta. Se llama Volodymyr Zelenskiy. Luego de ganar más del 30% de los votos en primera ronda, contra un 18% del actual presidente Petro Poroshenko, entra como favorito a la segunda ronda.

El chiste se está haciendo realidad. ¿O nunca fue un chiste, sino desde el principio hubo un plan magistral de mercadeo político, hecho en las entrañas del mayor consorcio mediático del país, el que produce la telenovela y cuyo dueño es un oligarca y adversario declarado del presidente actual?

Esta historia que pasó en Ucrania es demasiado buena para no convertirla en tema de mi Columna Transversal. Nos debe llevar a reflexiones serias sobre la incursión del showbusiness en la política, o más bien del fenómeno de candidatos populistas que surgen fuera del esquema tradicional partidario, catapultados por campañas novedosas que aprovechan al máximo las nuevas tecnologías de comunicación, pero sobre todo explotan la frustración de la gente con los partidos que los representan.

El actor de presidente tiene cero experiencia política, a menos que contemos como experiencia su papel de presidente en una telenovela. Durante su campaña no se presentó en vivo a ningún público; no dio discursos; no participó en debates y no dio entrevistas. Pero tuvo una fuerte presencia en redes sociales (adivinen con qué discurso: “los mismos de siempre” plus “la corrupción”) y obviamente en televisión. Todavía en la recta final, cuando por ley las campañas electorales ya estaban en silencio, se transmitió su telenovela… No presentó ningún programa de gobierno. Nadie tiene idea de cómo y con quiénes va a conformar su gobierno. Pero salió claro ganador de la primera vuelta.

Zelenskiy no sería el primer actor convertido en presidente. Tampoco el primer cómico. El ejemplo más reciente es Jimmy Morales, quien está exitosamente arruinando el proceso de democratización en Guatemala. El ejemplo más famoso: Ronald Reagan. Arnold Schwarzenegger llegó por lo menos a gobernador de California y los expertos todavía tratan de averiguar si la gente votó por Terminator o por el bodybuilder…

Pero que yo sepa, nunca nadie se volvió presidente por haber sido presidente de la República en una telenovela. Sería como si Kevin Spacey se hubiera lanzado de candidato a presidente de Estados Unidos y la gente hubiera votado por Frank Underwood.

Nosotros en El Salvador hemos elegido tres presidentes provenientes del showbusiness. Primero Tony Saca, quien construyó su popularidad como narrador de fútbol. Luego Mauricio Funes, quien se hizo popular como entrevistador, enfrentando a los poderes. Y luego de un intermedio con el profesor Sánchez Cerén, los salvadoreños eligieron a Nayib Bukele, una especie versión moderna del flautista de Hamelin. Hasta ahora no nos ha ido nada bien con los showmen en Casa Presidencial…

Regresemos a Ucrania. Es un país en permanente crisis. Su vecino Rusia mandó sus tanque para expropiarle una provincia (Crimea) y tiene a otra región (Donetsk) sumergida en una guerra civil interminable. Es un país que quiere ser parte de la Unión Europea, pero no logra salir de la órbita rusa. Tiene enormes problemas económicos, energéticos y de corrupción. ¿Cómo pensar que un actor de comedias sin partido y sin programa político será el más indicado de dirigir este país?

A lo mejor nadie piensa esto, ni siquiera los que lo lanzaron y los que lo votaron. A lo mejor lo único que piensan es que este hombre es carta ganadora porque no es de los mismos de siempre y nadie lo puede vincular a la corrupción, porque nunca administró nada. Este truco tampoco es nada nuevo: Así llegaron al gobierno Hugo Chávez, Donald Trump, Jair Bolsonaro, Jimmy Morales. Y Nayib Bukele.

Periodista.

6 abril, 2019

Acerca del Autor

Paolo Lüers

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