Editoriales

Puerto de La Unión, vergüenza nacional

18.marzo.2019 -

Los puertos marítimos de nuestro país han quedado rezagados en la región Centroamericana. Honduras y Costa Rica han modernizado su infraestructura portuaria en el Caribe haciendo inversiones millonarias. En semanas recientes, autoridades de Costa Rica inauguraron la primera fase de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM), una obra valorada en $1,000 millones y que cuenta con una isla artificial de 40 hectáreas.
La terminal es operada por la firma holandesa APM Terminales. La concesión le fue otorgada por un plazo de 30 años. De acuerdo con la compañía, la terminal será capaz de manejar barcos con contenedores hasta de 8,500 teus (unidad equivalente a un contenedor de 20 pies) los 365 días.
Por otra parte, Operadora Portuaria Centroamericana (OPC), la empresa que hace cinco años ganó la licitación para modernizar y expandir la terminal de contenedores de Puerto Cortés, informó recientemente que la inversión acumulada a la fecha asciende a $250 millones, de un total acordado de $624 millones.
Dentro de los cambios implementados por OPC, la inversión ha permitido implementar un sistema de ventanas de atraque, que permite optimizar la operación de los más de 1,200 buques que se atiende anualmente en la terminal, eliminando por completo los tiempos de espera en bahía. En 2019, OPC prevé mejorar el acceso y salida de camiones, con la instalación de tecnología para hacer una lectura automática de contenedores.
Para que en El Salvador nos pongamos a la altura de desarrollo portuario no sólo necesitamos las inversiones “ad–hoc”, sino contar con una administración de primera, un conocimiento profundo del negocio marítimo, la capacidad de generar negocios a través de redes y tener poder de negociación frente a las navieras. Se ha señalado por conocedores que CEPA no posee estas capacidades, de ahí que la propuesta de concesionar con un enfoque de empresa mixta resulte ser opción conveniente y estratégica. El tema del Puerto de La Unión (Cutuco) se ha convertido en una vergüenza nacional.
El debate de los últimos años ha puesto énfasis en cuánta plata puede o no aportar el Estado a este tipo de inversiones, pero no se ha dicho mucho de la transferencia tecnológica y del “know how”, de los conocimientos sobre operación portuaria que como país adquiriremos al contar con un socio estratégico con experiencia probada.
No se trata de que al tener una infraestructura portuaria moderna instantáneamente se genere la demanda necesaria para el punto de equilibrio. Además, se requiere hacer una constante labor de negociación con diferentes clientes potenciales que operan a nivel global e internacional, para que sea atractivo el proyecto para que las empresas navieras extranjeras vengan a operar al país, algo que solamente un socio estratégico con experiencia y contactos puede lograr.
Renunciar a la posibilidad de que un socio privado participe sería condenar el proyecto portuario a su fracaso, pues el país no cuenta ni con los recursos ni con la experticia institucional suficiente para impulsar el desarrollo de nuestro sistema portuario.
Este tema que es de país no se puede politizar ni manosear, menos hoy en el contexto económico actual nada favorable. Continuar retrasando la puesta en marcha de este proyecto le costará caro al país, pues la competencia es intensa y otros países de la región, como Costa Rica y Honduras, están avanzando en el desarrollo de sus sistemas portuarios y posicionándose como centros de desarrollo logístico.
Es mi sincero deseo que el nuevo gobierno solucione la situación del Puerto de La Unión, que verdaderamente eche andar esta iniciativa y que CEPA encamine de forma exitosa un tema tan importante para nuestro desarrollo.

Exministro de Economía resmahan@hotmail.com

18 marzo, 2019

Acerca del Autor

Ricardo Esmahan

ricardo.esmahan


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