Internacional

Realidad de Cuba desmiente el discurso de Raúl Castro a 60 años de la Revolución

A sesenta años de la Revolución Cubana, el expresidente considera que esta ha liberado y ha traído prosperidad a su país. Sin embargo, la situación actual de la isla es muy diferente: es un país pobre, sin libertades políticas y con alta represión.
Realidad de Cuba desmiente el discurso de Raúl Castro a 60 años de la Revolución
Raúl Castro se dirigió a los cubanos desde Santiago, la segunda ciudad más importante del país. Foto EDH / EFE

Por Ricardo Avelar

2 enero, 2019

En ocasión del 60 aniversario de la revolución en su país, el expresidente de Cuba Raúl Castro celebró los supuestos triunfos de esta gesta y los subsecuentes gobiernos, que en seis décadas solo han sido encabezados por tres personas: su hermano Fidel, él y su sucesor, Miguel Díaz-Canel.

Desde Santiago, la segunda ciudad más grande del país, el expresidente manifestó que la revolución iniciada el 1 de enero de 1959 “no ha envejecido” y resaltó que “está curada de espantos”, haciendo referencia a que pese a la presión internacional, los ideales de hace sesenta años siguen vivos.

En este discurso, Castro no vaciló en considerar estas décadas un triunfo y se mostró optimista a que el sistema de gobierno que junto a su hermano y el actual presidente han encabezado no se extinguirá, pues se mantiene vivo en la mente de los jóvenes, afirmó, quienes creen y defienden la “Revolución”.

Sin hacer alusiones específicas a los supuestos triunfos que él y el Partido Comunista de Cuba han traído a la isla, Raúl celebró este uno de enero y afirmó que la isla va por más triunfos. Por su parte, el presidente actual, Miguel Díaz-Canel, destacó el discurso de su antecesor y llamó a festejar “con alegría (…) la defensa incansable de todo lo que construimos y levantamos juntos, el pueblo de Cuba y su gobierno revolucionario”.

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A juzgar por las palabras y el ánimo de Castro y Díaz-Canel, todo en la isla marcha bien. Pero un análisis más cuidadoso puede ayudar a matizar esta supuesta realidad en la que viven los cubanos.

Al tiempo que Castro dirigía su discurso desde el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago, la cadena alemana Deutsche Welle publicaba un concienzudo análisis de la periodista Yoani Sánchez, quien destaca que su país ha vivido “seis décadas de una utopía inalcanzable” y que la Cuba actual no se parece en nada a las promesas que se hicieron en el momento de la revolución.

Los fracasos de la “Revolución”

“En 2019, el proceso que ilusionó a millones de cubanos llega a sus seis décadas de existencia, sin parecerse a los sueños que proyectaron jóvenes (…) y sin haber logrado darle una vida digna y libre a los que se quedaron en la isla”, menciona Sánchez. Entre esas promesas, dichas en 1959, la periodista resalta la creación de oportunidades y libertades ciudadanas. Sin embargo, la precaria situación en que viven cientos de miles de cubanos y el silencio que deben guardar ante los abusos del gobierno, so pena de ser violentamente reprimidos por la “seguridad del Estado” (policía política del régimen), muestran el nulo éxito de las gestiones del PCC.

Según el ministerio de Economía y Planificación de Cuba, en 2018 la economía no superó los pronósticos, en parte debido a un desempeño deficiente de la agricultura, el azúcar, el turismo y la minería, entre otros. Este pobre crecimiento, que no superó el 1.2%, llevó a una situación financiera complicada que el mismo Castro reconoció minutos después de hacer alusión a las victorias revolucionarias.


Esta situación empeorará tras la crisis de su aliado y patrocinador, Venezuela, y de los $300 millones anuales que Cuba dejará de recibir de Brasil, país que ha cancelado el programa de importación de servicios médicos de la isla.

Además, pese a la tímida apertura de la economía, que empezó a aceptar emprendimientos privados, no se ha logrado consolidar este pilar. En Cuba sigue siendo muy costoso acceder a materias primas por las restricciones de divisas y el gobierno no ha facilitado la creación de mercados mayoristas para que los “cuentapropistas” (empresarios y emprendedores privados) puedan transformar sus ideas en productos que mejoren la vida de los cubanos.

Los impedimentos legales, la tramitología y la imposibilidad de exportar vuelven imposible que el ahora tímido sector privado en la isla pueda despegar y transformar la situación económica del país. Los emprendedores, sin embargo, no se detienen y lo que no logran por la vía legal lo hacen a la sombra del gobierno, explotando los amplios mercados negros, favorecidos por décadas de regulaciones excesivas.

A juicio de empresarios consultados por el Diario Las Américas en un reportaje sobre los “cuentapropistas” en diciembre, las medidas económicas que pone en vigencia el gobierno son “cortinas de humo” para esconder aumentos tributarios. Esto y la poca competitividad del sector público mantienen a la isla en un atraso económico considerable.

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Por otro lado, como resalta Yoani Sánchez, las libertades políticas de los cubanos —una de las promesas allá en 1959, cuando Fidel Castro y el “Che” Guevara encabezaron la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista— son prácticamente inexistentes. El PCC es el único permitido por la ley, la disidencia es constantemente reprimida, la lealtad al gobierno se premia y la crítica se castiga, y es complicado para movimientos de sociedad civil integrarse sin sufrir persecución. “En lugar de esos espacios de realización individual y colectiva, el castrismo ha mantenido un estricto entramado de vigilancia y control”, destaca la periodista en Deutsche Welle.

Finalmente, destaca que las “joyas de la corona” en Cuba, la educación y la salud que el régimen tanto defiende, también sufren “el deterioro de infraestructura, los bajos salarios de profesores y médicos, junto a los excesos de ideología y los vacíos éticos”.

Cambios a la Constitución, ¿para que todo siga igual?

Pese a considerar que la “Revolución” sigue vigente, el gobierno cubano celebrará el 24 de febrero un referéndum para ratificar la nueva Constitución, aprobada por unanimidad el 22 de diciembre. Entre los cambios principales, el régimen busca ratificar la apertura económica y establece un límite de dos mandatos presidenciales consecutivos.

Sin embargo, no cambia el sistema político. Esto significa que el PCC seguirá siendo el único partido legítimo y que la oposición seguirá sin tener un espacio institucionalizado. La libertad de prensa, otra gran deuda de la “Revolución”, seguirá sin mejoras, puesto que la nueva carta magna no reconoce la propiedad privada de los medios fundamentales de comunicación.


El presidente Díaz-Canel y altos funcionarios de gobierno están promoviendo el “Sí”, es decir la ratificación del texto constitucional, pero nadie ha abierto un espacio legal para que el “No” pueda promocionarse, puesto que en Cuba es ilegal hacer campañas políticas.

Sin embargo, reconocidos activistas —como Yoani Sánchez— y muchos ciudadanos han llevado al Twitter su descontento con la etiqueta #YoVotoNo. En resumen, estos afirman que este referéndum es una ficción democrática donde se hace un cambio legal que no cambiará nada.

2 enero, 2019

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Ricardo Avelar

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